Lo que los humanos ven como sangre los jaguares ven como chicha

Lo que los humanos ven como sangre los jaguares ven como chicha

Año:

2023

Duración:

30 MIN

País:

Bolivia

Idioma:

Español

Director:

Luciana Decker

Productores:

Luciana Decker

Guionista:

Luciana Decker

Director de fotografía:

Luciana Decker

Montaje:

Luciana Decker

Sonido:

Marcelo Guzmán

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Viernes 4 de septiembre |
7:00 p.m.
Antimateria Libros y CaféMedellín
Martes 8 de septiembre |
3:00 p.m.
La Capilla del Claustro ComfamaMedellín

Dirección:

Luciana Decker

Nacida en Bolivia en 1993, Luciana Decker Orozco estudió antropología en la UCB (Bolivia) y realizó un máster en Artes Cinematográficas en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Su trabajo ha sido proyectado en diversos espacios, incluyendo los festivales de cine de Locarno y Rotterdam. También en la Mostra de cinema periférico en España y el festival Frontera Sur en Chile. Desde su primera edición, Cinemancia ha exhibido una nueva película de Decker. A través de interacciones íntimas y de una observación meticulosa, su trabajo profundiza en la esencia espectral, visceral y huidiza de los lugares, los objetos y la materia. En el cine de Decker, el acceso de visión es un asunto de distancia: las cosas que más cerca se ven, tan cerca que ensanchan todos los planos, son las cosas que más interés nos generan. Su método de creación contempla la necesidad del proceder “artesanal”: filmar, revelar, componer. En sus películas, su presencia es también más o menos fantasmal: participa tanto delatando como ocultando su presencia, investigando los espacios intersticiales donde se desarrollan la mediación y las relaciones.

Sinopsis

Sinopsis

Aguas cristalinas, rumiantes vivaces y lagos embrujados en el centro de la civilización Tiwanaku. Mientras se prepara una comida, los animales pastan, el viento se mueve entre las flores, antiguos objetos sagrados emergen de la tierra y músicos interpretan la monseñada en las calles de la ciudad. La película traza un mapa de gestos y oficios que tienen algo en común: el trabajo hecho con las manos.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Algunas historias no pertenecen al pasado. Permanecen circulando de boca en boca, mezclándose con el paisaje, con los objetos y con la vida cotidiana hasta formar parte de una misma experiencia del mundo. Lo que los humanos ven como sangre los jaguares ven como chicha se mueve precisamente en ese territorio donde memoria, mito y materia comparten una raíz común. La película se acerca a las formas en que las tradiciones continúan habitando el presente. Lo ancestral no aparece como una reliquia sino como una fuerza activa que sigue modelando percepciones y afectos. Su título hace una reflexión sobre aquello: la sangre, que es la representación de la vida para nosotros, para la naturaleza es un objeto embriagante ( posiblemente somos la diversión de lo que nos rodea). La película evita establecer fronteras rígidas entre lo real y lo imaginario. Lagos encantados, objetos sagrados, animales y huellas del pasado conviven dentro de un mismo universo perceptivo. Lo esencial no es verificar la verdad de esos relatos, sino comprender la intensidad con la que siguen siendo contados y habitados. Las imágenes avanzan guiadas por ritmos, movimientos y resonancias que privilegian la sensación antes que la explicación. El viento sobre los cultivos, la presencia de los animales y la música monseñada forman parte de un tejido donde cada elemento parece responder a una misma respiración. La voz de Hilaria Huaycho funciona como un eje invisible que enlaza tiempos distintos. Sus recuerdos y narraciones conectan experiencias familiares con historias que parecen pertenecer a otra dimensión temporal. En ese tránsito, la oralidad se convierte en una forma de transmisión donde conocimiento, cariño y memoria resultan inseparables. Más que una exploración etnográfica o un documental sobre costumbres, la película propone una aproximación sensible a formas de conocimiento que sobreviven fuera de los sistemas racionales dominantes. Allí encuentra su singularidad: en recordar que el mundo todavía contiene dimensiones imposibles de reducir a una sola manera de verlo y comprenderlo.

ALDO PADILLA

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