2026
15 MIN
Bolivia
Inglaterra
Español
Luciana Decker
Luciana Decker
Luciana Decker
Luciana Decker
Luciana Decker
Tom Dixon
Luciana Decker
Fatmeh Villalba
Natalie Paneng
Carlos Del Águila Calle
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 4 de septiembre | 7:00 p.m. | Antimateria Libros y Café | Medellín |
| Martes 8 de septiembre | 3:00 p.m. | La Capilla del Claustro Comfama | Medellín |
Nacida en Bolivia en 1993, Luciana Decker Orozco estudió antropología en la UCB (Bolivia) y realizó un máster en Artes Cinematográficas en la Universidad de Wisconsin-Milwaukee. Su trabajo ha sido proyectado en diversos espacios, incluyendo los festivales de cine de Locarno y Rotterdam. También en la Mostra de cinema periférico en España y el festival Frontera Sur en Chile. Desde su primera edición, Cinemancia ha exhibido una nueva película de Decker. A través de interacciones íntimas y de una observación meticulosa, su trabajo profundiza en la esencia espectral, visceral y huidiza de los lugares, los objetos y la materia. En el cine de Decker, el acceso de visión es un asunto de distancia: las cosas que más cerca se ven, tan cerca que ensanchan todos los planos, son las cosas que más interés nos generan. Su método de creación contempla la necesidad del proceder “artesanal”: filmar, revelar, componer. En sus películas, su presencia es también más o menos fantasmal: participa tanto delatando como ocultando su presencia, investigando los espacios intersticiales donde se desarrollan la mediación y las relaciones.
Esta película se proyecta con:
Lo que los humanos ven como sangre los jaguares ven como chicha
Objetos parlantes
Puro andar
Spoils/Trastos
Larama

Dos viajes se cruzan de forma anacrónica: el de un médico inglés en Bolivia en los años treinta y el de la cineasta en Londres en 2024. La película aborda los objetos como fragmentos inestables, restos de mundos más amplios, como espejos que solo se dejan entrever momentáneamente. El recorrido pasa por la colección de las Américas del Museo Británico, la colección de joyería y fotografía del V&A y una colección privada de arte latinoamericano en Londres.


“Son una especie de muñecos que hacen en las favelas. Aquí lo transforman en una alfombra, te rompe un poco el corazón pisarlos, ¡pero tienes que hacerlo! Como coleccionista de arte latinoamericano, en una subasta pensaríamos ‘Quién quiere esto’”,. “Es una obra avaluada por nada”, dice una mujer angloparlante mientras la cámara, al son de la música de Arca, atraviesa un cuarto, una sala, unas escaleras, unos espacios repletos de arte latinoamericano anónimo, nombrado con textos flotantes cutres como gesto filoso para estallar la burbuja inflada por el lujo de quien acumula por mero placer. Trizas es un cortometraje que sigue la misma línea temática del cortometraje Spoils, ambos realizados por la cineasta boliviana Luciana Decker. Estos cortometrajes presentan formas distintas de elucubrar pensamientos, hacer mover unas piezas inertes a través de los poderes del cine y constituir catálogos fílmicos de la recuperación histórica. Mediante la visita sensorial crítica a distintas colecciones, en ambas películas habita la sospecha por la “universalidad” del museo. Los objetos reunidos, restaurados y exhibidos allí, al ser trofeos de la conquista, también son reliquias extraídas a pueblos milenarios ya extintos o sublimados por el mestizaje colonial. Por ende, se produce una fuerte contradicción entre “preservar” y “secuestrar” antigüedades, las cuales han pasado de ser objetos de uso común en sus civilizaciones de origen a volverse fetiches, añicos, objetos de estudio para producir grandes sumas de dinero, grandes tráficos de influencias, grandes aplausos y grandes discursos de dominación. “…desearía que pudieras ver el salón a la hora de la cena. Parece más un desfile de maniquíes que un barco y las joyas son maravillosas: esmeraldas, diamantes y perlas…”, escribió en letra pegada el comisionado colonial británico Melville Mckenzie a su esposa durante su paso por Bolivia en 1930. Decker, como respuesta contemporánea, filma una videollamada con su pareja desde Londres, enseñándole las vitrinas repletas de lo que han extraído los ingleses de las minas de Bolivia y Perú. Dos formas distintas de hacer correspondencias y de unir latitudes lejanas, una, la del asombro alienado de las élites, la otra, la de la preocupación indignada de los curiosos. En Trizas la cámara describe los lugares, las piezas exhibidas y las personas detrás de su cautiverio deslizando pequeños gestos políticos en imágenes fragmentarias. La autora del film y las pequeñas partículas del cuerpo roto de Latinoamérica regadas por el mundo saben compartir el mismo dolor: estar lejos de casa.
Valle de Aburrá, Antioquia