2026
11 MIN
Colombia
Español
Tania Galvis
Hery Carvajal
Tania Galvis
Marlon Bedoya
Bayani S. Giorgi
Pablo Martínez
Daniel Palomo
Iris Brochero
Daniela Parra
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Lunes 7 de septiembre | 7:00 p.m. | La Capilla del Claustro Comfama | Medellín |
| Jueves 10 de septiembre | 6:00 p.m. | Teatro Caribe | Itagüí |
Tania Galvis es realizadora y productora audiovisual graduada Summa Cum Laude de la Universidad del Magdalena. Es fundadora de La Fugitiva, un colectivo audiovisual en Santa Marta enfocado en diversificar el cine colombiano y caribeño con películas hechas por mujeres. Produjo el cortometraje Noche de Viernes (2022), estrenado en el Festival Internacional de Escuelas de Cine (FIEC) en Montevideo. Su tesis de pregrado, Para no volver (2025), es su primer cortometraje como directora y guionista. Su trabajo explora historias de mujeres, juventudes y comunidades LGBTQ+.

Cuando Karina se entera de que está embarazada del bebé de Charlie, ella y su mejor amiga Eli se disponen a encontrarlo por las calles nocturnas de Santa Marta. En el camino, se enfrentan al deseo, la maternidad y su vínculo cambiante. Al amanecer, el mar las abraza, y vuelven a jugar como niñas.


La juventud es una mezcla de emoción e incertidumbre por el futuro. Para no volver se sitúa en ese limbo entre la adolescencia y la adultez cuando crecer todavía parece algo que le sucede a otros y de pronto, se vuelve inevitable. La película retrata momentos característicos de esa edad: las noches que parecen no tener final, los recorridos sin rumbo, las conversaciones largas, el baile, el deseo y sobre todo, la amistad. El vínculo entre sus protagonistas es una relación de confianza donde todavía es posible quedarse en el presente y postergar lo que obliga a mirar hacia el futuro. Por otro lado, Santa Marta aparece lejos de la imagen de la postal turística. Es un territorio habitado y cambiante lleno de vidas que la recorren y encuentran en sus calles una geografía personal. Cada espacio adquiere una tonalidad particular y la ciudad termina siendo un mapa emocional en el que los desplazamientos de las protagonistas también revelan sus cambios y estados de ánimo. Al amanecer, el mar supone la parada final del recorrido, es una pausa y el lugar donde los sentimientos pueden salir del cuerpo para respirar y aceptar la nueva vida. Para no volver construye una reflexión sobre la juventud como un territorio que no desaparece. Los primeros amores, los miedos y la necesidad de sentirse acompañado sobreviven a la edad que los originó.
Valle de Aburrá, Antioquia