2026
12 MIN
Colombia
Español
Jerónimo Rincón
Stefany Jaramillo Pinto
Jerónimo Rincón
Jerónimo Rincón
Jerónimo Rincón
Jerónimo Rincón
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Lunes 7 de septiembre | 7:00 p.m. | La Capilla del Claustro Comfama | Medellín |
| Jueves 10 de septiembre | 6:00 p.m. | Teatro Caribe | Itagüí |
Artista experimental y cineasta nacido en Bogotá, Colombia. Es licenciado en Artes Visuales por la Pontificia Universidad Javeriana. Su trabajo muestra un gran interés en la materialidad de la imagen cinematográfica, lo que le ha llevado a explorar métodos artesanales de desarrollo fotoquímico. Dirigió el cortometraje Stigmata (2024), que se proyectó en festivales como el Festival Internacional de Cortometrajes de Busan, Bogoshorts, y el Festival Internacional de Cine de la Universidad Central, donde recibió el premio al Mejor Cortometraje Experimental.

Según el mito indígena Muisca, la llanura de Bogotá alguna vez fue inundada por arroyos que amenazaban con arrasarlo todo. Apareció entonces el dios Bochica, quien con su bastón hirió la serranía y abrió paso a sus aguas represadas, formando así el Salto del Tequendama. En la orilla del precipicio, el río Bogotá se lanza sobre un banco de piedras. Allí se estrella y se arroja en forma de espumas y vapores hacia el abismo que lo espera.


La experiencia plástica del cineasta y artista experimental Jerónimo Rincón con El Salto consiste en generar una combustión perceptiva de un espacio concreto anclando las mitologías adheridas al mismo, la contemplación volátil con la vibración colorimétrica y táctil del soporte fotoquímico. Así, el icónico Salto del Tequendama deviene en criatura y tránsito de huidizo escenario. El cuerpo de agua puede ser negativo espectral propulsado por el artefacto cinematográfico como una deidad, Bochica en este caso, que, al tocar con la mirada original la pulsión vibrátil del suelo filmado, provoca nuevos sentidos y percepciones. El espectador puede adherirse a esta refundación del cuerpo de agua estudiado y experimentar las diferentes capas, llámese históricas y estéticas, del espacio como percepción-morada; cohesiones de sentido que se pueden encontrar en películas como Materia vibrante, de Pablo Marín, o en El Quilpo sueña cataratas, de Pablo Mazzolo, donde el prontuario místico del paisaje se recupera con la manipulación dialéctica del soporte fotoquímico. La descripción se supera a sí misma abriendo un portal a la posible especulación artesanal. ¿Es el salto del Tequendama el motivo medular de El Salto? Es apenas la abertura posible que aparece como invitación a la aventura de la percepción como viaje sin retorno.
Valle de Aburrá, Antioquia