2026
14 MIN
Bélgica
Neerlandés
Marthe Peters
Marie Logie
Emma Kraak
Catherine Plenevaux
Boris Belay
Marthe Peters
Marthe Peters
Leon Decock
Marthe Peters
Leon Decock
Lennert De Taeye
Marthe Peters
Leon Decock
Michel Coquette
Maya Dhondt
Marthe Peters
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 4 de septiembre | 7:30 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 | Medellín |
| Miércoles 9 de septiembre | 7:00 p.m. | Casa Museo Otraparte | Envigado |
Marthe Peters es una cineasta holandesa que vive en Gante, Bélgica. En 2023 se graduó de la escuela de cine KASK, en Gent. En su trabajo, a partir de la intimidad describe su realidad cotidiana de forma abstracta y fragmentada. Su estilo se caracteriza por jugar con material intuitivo para cuestionar la representación estereotipada del cuerpo femenino. Sus películas se centran en lo banal como algo importante y digno, en busca de consuelo y cuidado mutuo. Su película anterior, Baldilocks, hizo parte de la competencia central de Cinemancia en el 2024.

La cineasta le escribe una carta a su querido gato Henry, en busca de algo suave y tierno en lo que habitar, un poco de pelaje como un refugio tranquilo y cálido al que retirarse cuando el mundo se vuelve demasiado ruidoso. En la película, que también es esa carta que escribe, se cuestiona la relación con el animal al que llama su mascota y las implicaciones de esta jerarquía. Entre sábanas arrugadas y constelaciones de pecas, se va desarrollando lentamente una declaración de amor. El resultado es un collage de gestos, texturas y pausas, vulnerabilidad y cuidado, cercanía y descanso.


“Soñar era sobrevivir a la muerte del dormido.”
En Henry Is a Girl Who Likes to Sleep, Marthe Peters conserva la intimidad de una carta fílmica, pero esta vez escribe y filma para Henry, su gata carey. Como en Baldilocks (película que hizo parte de Cinemancia 2024), la película vuelve a ser una extensión de su vida y de sus pensamientos-sentimientos. En esta correspondencia imposible, la directora reflexiona sobre otras formas de comunicación y de compartir el mundo con quienes no hablan nuestro mismo lenguaje, se pregunta qué significa llamar “mascota” a otro ser y qué jerarquías contiene esa palabra. Sin embargo, la directora no solo le escribe a Henry, también ensaya frente a la cámara otras maneras de vivir. Imagina una vida horizontal en la que dormir en cualquier lugar es posible y llevar la casa a cuestas no es una carga, sino una forma de refugio. Las imágenes convierten lo doméstico en un territorio fantástico. La piel se vuelve paisaje y el dormitorio se convierte en un pequeño universo con sus propias reglas. Entre gestos performativos e imágenes caseras, la película sugiere una existencia menos regida por las exigencias de estar siempre haciendo algo. Marthe Peters crea una carta de amor a Henry y un poema al descanso. Frente al ruido y al movimiento constante del mundo, lo más sensato es escuchar un ronroneo, cerrar los ojos y buscar formas más suaves de habitarlo.
Valle de Aburrá, Antioquia