2026
17 MIN
Rusia, Reino Unido
Alemán, Francés, Italiano
Evgenia Arbugaeva
Rise and shine
Evgenia Arbugaeva
Evgenia Arbugaeva, Joshua Chadwick
Anastasiia Frolova
Aisen Klimovskii
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 6 de septiembre
| 5:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 | Medellín |
| Viernes 11 de septiembre | 6:00 p.m. | Teatro Caribe | Itagüí |
Evgenia Arbugaeva (n. 1985) es una fotógrafa y documentalista del Ártico ruso. Creció en la ciudad de Tiksi. Se graduó en Fotoperiodismo y Fotografía Documental en el International Center of Photography de Nueva York en 2009. Su trabajo a menudo se centra en su tierra natal, el Ártico, descubriendo y documentando los mundos remotos y las personas que los habitan. En 2023, su cortometraje documental Haulout fue nominado al Premio de la Academia.
Esta película se proyecta junto a:
Certas formas de Luiz Afonso Morêda
Crash de Gabriela Mureb
O de Francisca Alarcão
Pies al revés de Elodie Arpa

En el Ártico siberiano, el paleontólogo Aisen Klimovskii se aventura en el permafrost en deshielo en busca de una antigua criatura. Su viaje, entre la ciencia y la mitología, transita por un inframundo guiado por una narración poética en lengua yakut. La película aborda el deshielo como una amenaza climática.


Hay paisajes que guardan memoria. En Chuuraa, el permafrost siberiano conserva restos de animales prehistóricos, organismos atrapados durante milenios y relatos que continúan vivos en la tradición oral sakha. Bajo el hielo descansan criaturas desaparecidas, historias transmitidas de generación en generación y formas de vida que el deshielo devuelve lentamente a la superficie. La expedición de un paleontólogo en busca de una criatura ancestral se convierte así en un viaje por distintas capas del tiempo, en un mundo donde ciencia y mito no compiten entre sí, sino que forman parte de una misma realidad. Situada en el Ártico siberiano, la película acompaña la expedición de Aisen Klimovskii a través de cuevas excavadas en el hielo permanente. Su recorrido avanza simultáneamente en dos direcciones. Por un lado, sigue una búsqueda científica vinculada a los efectos del cambio climático y a la aparición de organismos procedentes de un pasado remoto. Por otro, atraviesa un espacio poblado por espíritus, prohibiciones y relatos transmitidos durante generaciones. Mito y realidad ocupan un mismo paisaje. La dimensión ecológica del film nunca desaparece, pero tampoco agota su significado. El deshielo funciona como una alteración del tiempo. Aquello que parecía permanecer fuera del alcance humano vuelve a hacerse visible, obligando a confrontar formas de vida y de memoria que el presente creía perdidas. El hielo deja de ser únicamente una materia física para convertirse en una frontera inestable entre distintas temporalidades. Un papel fundamental lo ocupa la narración en lengua yakuta, inspirada en la tradición épica del pueblo sakha. La película construye así un diálogo entre distintas formas de conocimiento: la ciencia, que busca reconstruir el pasado mediante rastros materiales, y la palabra oral, capaz de preservar aquello que no puede medirse ni demostrarse. Ambas aparecen como maneras complementarias de aproximarse a un mundo que conserva zonas irreductibles de misterio. Como ya ocurría en Haulout, Evgenia Arbugaeva regresa al Ártico para observar las transformaciones de un territorio marcado por el cambio climático. Sin embargo, Chuuraa amplía esa búsqueda hacia un espacio donde la memoria, el mito y la ciencia conviven sin contradicción. Entre documental, poema y viaje mitológico, la película construye una reflexión sobre aquello que permanece oculto bajo la superficie. El hallazgo de una criatura preservada durante decenas de miles de años no aparece como una conclusión, sino como la confirmación de que el paisaje aún conserva historias que exceden cualquier explicación posible.
Valle de Aburrá, Antioquia