Certas formas

Certas formas

Año:

2026

Duración:

17 MIN

País:

Brasil

Idioma:

Portugués

Dirección:

Luiz Afonso Morêda

Producción:

Matheus Restiffe

João Gama

Guion:

Luiz Afonso Morêda

Fotografía:

Reine Pires Muzzi

Montaje:

Cauê Dias Baptista

Sonido:

Aloísio Correa

Música:

Daniel Melero

Minnie Riperton

Air

Elenco:

Beatriz Galli

Gregório Musatti

Mariá Bodanzky

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Domingo 6 de septiembre |
5:00 p.m.
Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 Medellín
Viernes 11 de septiembre |
6:00 p.m.
Teatro CaribeItagüí

Dirección:

Luiz Afonso Morêda

Luiz Afonso Morêda es un joven cineasta. Se contagió de la pasión por la escritura después de dos años de estudiar periodismo en la universidad y busca liberarse de ello escribiendo sobre cine. Vive entre Recife y São Paulo, y lo que lo inspira es lo que vive en el camino. También trabaja en festivales de cine y es asistente de dirección artística en Estranhos Encontros: Festival de Cinema Independente de São Paulo. Su película anterior, Los días y las noches, se exhibió en diferentes festivales del mundo.

Sinopsis

Sinopsis

La pérdida suele adoptar el contorno de la apatía y la lentitud macabra de todas las cosas. Como si la mirada se desvaneciera, como si caminar fuera un sufrimiento y hablar una montaña que escalar, Miguel y Laura se arrastran a través del dolor en busca de un abrazo. La juventud es una sentencia tácita. Juntos, deben volver a encontrar lo que los hacía felices, dignos de la vida.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

“Debiste quedarte más” 

 

La vida implica casi a diario afrontar nuevas despedidas, a veces, es incluso imposible determinar cuáles de estas son de largo aliento, contundentes y definitivas. Certas formas abraza el dolor como punto de encuentro, ese mismo dolor que en ocasiones marca distancia o se hace tan difícil de acompañar. Laura y Miguel atraviesan los efectos de una ausencia que difiere en fases, la primera ya ha enfrentado la pérdida y hace el duelo desde la nostalgia que provoca el vínculo perdido, el segundo apenas se enfrenta a la indeterminación de un silencio ambiguo, que esconde la inminente partida de su pareja. Como la oralidad no siempre es suficiente, lo escrito y lo pictórico aparecen como vía posible de mediación; cuando las emociones se desbordan resulta difícil articular las palabras, como si el universo de significado al que ellas refieren fuera incapaz de hacer justicia a lo que se quiere comunicar. Morêda consigue hilar finamente sobre la marea interna de los personajes a través de expresiones sutiles pero sugerentes; aunque el detonante de la tristeza en ocasiones se percibe difuso, la identificación sensible con esta atmósfera melancólica, con los afectos contenidos e incluso con la confusión emocional se hace palpable. La pregunta por el futuro, imposible desligar de la etapa de tránsito entre la adolescencia y la adultez, trae consigo la necesidad imperante de cambio ¿cómo hacer frente a la decisión del otrx de abandonar el vínculo que comparten en busca de un porvenir incierto? Miguel afronta ese quedar al margen de la vida de la persona que ama, aunque esa decisión, que pone en crisis el estado de las cosas, sea para ella la búsqueda de algo que no se sabe bien qué es. Laura y Miguel encuentran refugio mutuamente por reflejo de su duelo, una conexión por vía de trazar paralelismos respecto al momento de la vida que atraviesan. Morêda construye con precisión ese cambio de posición frente al mundo que la pérdida suscita en ambos personajes, producto de la ecuación tiempo-dolor que progresivamente anestesia y aliviana la carga de los días.

MELISSA MIRA

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