Procès d’un jeune poète

Procès d’un jeune poète

Año:

2025

Duración:

60 MIN

País:

Bélgica

Idioma:

Francés

Dirección:

Philippe Van Cutsem

Producción:

Philippe Van Cutsem

Guion:

Leïla Van Cutsem, Ilias Sebagh

Fotografía:

Vincent Pinckaers

Montaje:

Théophile Gay-Mazas

Sonido:

Jean-Noël Boissé, Maia Jodogne

Elenco:

Arno Dengel, Sophie Bibet

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Miércoles 9 de septiembre |
7:00 p.m.
Antimateria Libros y CaféMedellín
Viernes 11 de septiembre |
6:30 p.m.
Cine MAMMMedellín

Dirección:

Philippe Van Cutsem

Philippe Van Cutsem es cineasta, artista plástico y profesor. Tras estudiar pintura y dibujo y cursar estudios en la École de Recherches Graphiques, amplió su ámbito de actividad al cine, en la encrucijada entre el documental y las artes plásticas. Varias de sus películas abordan cuestiones relacionadas con la memoria, su transmisión y su impacto en el presente.

Sinopsis

Sinopsis

En 1964, el poeta Joseph Brodsky, que entonces tenía veinticuatro años, fue juzgado por lo que el régimen soviético denominaba “parasitismo social” y condenado a cinco años de trabajos forzados en el extremo norte de la Rusia soviética. La periodista Frida Vigdorova estuvo presente en el juicio y tomó discretamente notas sobre el desarrollo del mismo, a pesar de la prohibición del juez. Su relato, que tuvo una amplia difusión tanto en la URSS como en Occidente, movilizó profundamente a la intelectualidad, lo que condujo a la puesta en libertad de Brodsky tras dieciocho meses de detención. Basándose en este documento, la película retoma un episodio histórico que tiene un fuerte eco en el periodo que estamos viviendo actualmente.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

JUAN PABLO FRANKY

En 1963, el periódico Vecherny Leningrad publicó un artículo en el que señalaba a Joseph Brodsky como un pseudo-poeta y lo denunciaba por “parasitismo social”, una figura jurídica creada en la Unión Soviética mediante decreto, para perseguir a adultos que no trabajaran acorde a sus capacidades y no contribuyeran al bienestar social del estado comunista. Se le acusaba de tener un trabajo improductivo, crear obras de carácter pornográfico y anti-soviético, e incluso, el periódico inventó planes ficticios de fuga del país por parte del poeta. Estas acusaciones fueron suficientes para que fuera detenido, sometido a un examen psiquiátrico y juzgado en un juicio propio de una novela de Kafka o una obra de Becket, otro gran ejemplo de que la realidad supera con creces a la ficción. En este juicio los límites de lo absurdo se transfiguran en una corte y la fuerza del arte se ensancha frente al sin sentido, en un acto judicial que de forma extraordinaria logró quedar registrado en un expediente que sobrevivió al juicio, gracias a la periodista Frida Vigdorova, quien estuvo presente en la sala y tomó notas taquigráficas casi completas de las audiencias. Así, un expediente burocrático soviético se convirtió con el tiempo en un documento literario e histórico, documento del cual se sirve el artista visual y cineasta Philippe Van Cutsem, para crear una obra que evoca el juicio mediante la técnica documental del reenactment, llevando al límite el poder de la palabra, la incesante irracionalidad de una ideología y la fuerza divina del individuo que confía en su vocación. La película no trata sobre el juicio en sí, sino sobre una batalla en la que el individuo se ha visto envuelto desde hace años, la imperecedera batalla entre lo individual y lo colectivo, entre el ser y la tribu, entre el poder del hombre libre y el poder del estado. No importa el final del juicio, es un juicio en Rusia, sabemos que todo terminará en un gulag o en una mazmorra en alguna cárcel; si fuera en China terminaría en el campo alejando al poeta del mundo burgués para doblegarlo a cultivar la tierra y que aprenda lo que significa la palabra trabajo. La batalla de la película es el dilema de una sociedad que no sabe qué hacer con sus artistas cuando no los puede controlar, que no encuentra cómo doblegar al individuo ante sus incesantes mandatos. Una inquietud formulada de diversas formas da vueltas una y otra vez durante el juicio ¿Es el arte un trabajo? ¿Genera dinero un poema? ¿Se requiere algún esfuerzo para ser un poeta? Estas preguntas, que buscan introducir al arte en los lineamientos del sistema, que se preocupan por encauzar al genio artístico en parámetros económicos, evidencia la tiranía de una lógica mezquina que hace de una moral tiránica el peor de los escenarios posibles para cualquier artista. Philippe Van Cutsem filma una película contenida con maestría en un discurso que explota con sutileza en cada frase, que ostenta una justa y potente puesta en escena teatral, más no por eso menos cinematográfica, una obra que declara con energía que es necesario reivindicar el arte como un trabajo, el pensamiento crítico como un camino y al individuo como un fin.

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