2021
16 MIN
Argentina
Español
Azul Aizenberg
Azul Aizenberg
Azul Aizenberg
Azul Aizenberg
Esteban Bellotto
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 4 de septiembre | 7:00 p.m. | Casa Museo Otraparte | Envigado |
Azul Aizenberg (Buenos Aires, 1993) es realizadora cinematográfica egresada de la Universidad del Cine (FUC). Escribió y realizó los cortometrajes La última tierra (2016) y Amiga (2019). Las Picapedreras es su tercer cortometraje. s. Desde 2018 crea y coordina los talleres de cine Ver y Poder, destinados a la experimentación y el desarrollo de películas de no ficción.

Un libro de historia, una película salvada de las llamas de la dictadura, un director de cine exiliado y un acervo de películas pirateadas. Una realizadora busca reconstruir con estos materiales las imágenes de las mujeres que hicieron triunfar la huelga más larga de la historia argentina.


El cine de Azul Aizenberg propone la difícil encrucijada imaginativa de pensar otras maneras posibles de mirar, hacer una sutura artesanal-háptica con los espectros que la historia recubre con el sudario del relato oficial de los acontecimientos. Así acontece con la lumínica pieza Las picapedreras que José Miccio en su carta blanca propone como visita ineludible para entender los abordajes plásticos y mentales con los cuales el cine argentino se ha relacionado con su archivo y sus tradiciones cinematográficas. La película se posa en La huelga grande de Tandil utilizando de médium comunicante la película de 1975 Cerro de leones, de Alberto Gauna, sindicalista y cineasta exiliado en España desde la dictadura. Aizenberg centra su sensibilidad en la herida faltante, la de las mujeres revolucionarias e invisibilizadas que posibilitaron el triunfo de la huelga. Especula, fabula y teje la urdimbre de los acontecimientos haciendo, con una pieza de poco más de quince minutos, lo que el cine debería aspirar en la aplicación de sus utensilios, una mirada atenta al tiempo, un manejo frontal y determinante frente a los dispositivos de articulación de relato sin renunciar a las posibilidades imaginativas de edificar sentidos donde solo predomina el vacío. La pieza es triunfalmente política y emotiva, un maridaje artesanal del embiste pasoliniano entre el cine de poesía y el cine de prosa, entre la respiración procedural están los hálitos del cine de Farocki, Gianikian y Varda. Aizenberg es la cineasta que redime las ausencias, señala la huella gigante de un movimiento donde los relatos oficiales languidecen, un cine emancipador y esperanzador y eso en estos tiempos es precisamente un cuerpo de agua en el desierto de la mirada y su aprehensión hacia el consumo del vértigo de las imágenes.
Valle de Aburrá, Antioquia