2026
14 MIN
Colombia
Español
Manuel Villa
Luciana Riso
Pablo Álvarez-Mesa
Natalia Guarín
Luciana Riso
Luciana Riso
Melissa Jurado Montero
Luciana Riso
Luciana Riso
Melissa Jurado Montero
Juan Pablo Patiño “Gule”
Luciana Riso
Manuel Villa
Carlos Duque Vélez
Edinson Monsalve
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Jueves 10 de septiembre | 4:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 1 | Medellín |
Luciana Riso Soto tiene más 20 años de experiencia en el cine. Reside entre el Reino Unido y Colombia trabajando como directora de fotografía. Inició sus estudios en Barcelona y, posteriormente, en la escuela nacional de cine y televisión (NFTS) de Londres, hizo la maestría en cinematografía. Desde entonces ha trabajado en ambos lados del mundo, en proyectos documentales, videos musicales, videos de arte y películas de ficción, tanto cortometrajes como largometrajes. Es la directora de fotografía de La piel en primavera (Yennifer Uribe).
Manuel Villa es Magister en documental de creación de la Universidad Pompeu Fabra de Barcelona. Ha dirigido los cortometreajes Sinfonia X (2007), Corte de hombre (2017) y Paraíso (2019). Es Investigador y asistente de dirección en largometrajes documentales. Actualmente está por estrenar su primer largometraje documental, Las pesadillas del siervo. Actualmente desarrolla El despecho.
Esta película hace parte del programa especial dedicado al cortometraje colombiano reciente, “El espesor de las formas”, y se proyecta con:
Las formas de la magia, de Maria Paula Lorgia
Sombras en la niebla, de Pedro Pablo Vega
Un aparato para detectar fantasmas, de Mauricio Maldonado
Ya se ven los tigres en la lluvia, de Oscar Ruiz Navia

Con un detector de metales en la mano, El cazador deambula por el bosque y por la ciudad en busca de tesoros. Esa es su forma de vida, ese es su destino: la llamada del Señor Oro. Sea como sea, por el camino lo encuentra todo; su casa es como un museo o una tienda de objetos rescatados del anonimato.


Lo más particular que tiene la basura es que cada quien le adjudica un significado. Los restos que se abandonan o desechan después de cumplir con una función determinada tienen la insignificancia o la importancia que uno les quiera dar. Chécheres, cachivaches, desperdicios, chatarra, reciclaje. Inundan callejones y armarios, si es que no están esperando a ser incinerados o cubriendo algún relleno sanitario. Edison Monsalve Lenis, el protagonista –incluso camarógrafo– de este cortometraje, se dedica a hurgar hasta debajo de la tierra, esperando salvar algunos de esos objetos que para muchos son obsoletos o carecen de algún valor. Sus travesías son peleas contra el azar, contra el fracaso o contra los mismos tesoros que persigue. Son viajes parecidos a los de esos fantasmas que recorren el mundo porque, según parece, es el destino que les tocó, aunque Edison se esmera en hacerse su propio destino. Es abnegado y terco. Lleva amarradas las historias de sus descubrimientos como parte de su propia historia. Vive entre vestigios, es un parpadeo de sus recuerdos. Un paso en la cadena de producción y relegado por la misma. Acechado por el olvido. La textura con la que está filmada la película refuerza esa idea de los objetos que se renuevan y que, conforme les pasa el tiempo, cambian de significado y de razón de ser. No porque vuelvan a tener una “vida útil”, que es un concepto absurdo para lo demás, sino porque están supeditados al contexto que los usa o descarta, y a lo que se puede extraer de ellos. Hay momentos de la película que coquetean con lo experimental y que hacen todavía más explícitas la búsqueda y la restauración del pasado. Muestran con sinceridad su esmero por desenterrar las huellas de los humanos, casi las únicas pruebas de que alguien pasó por los territorios en los que busca. Es cazador y vigilante de una responsabilidad que todos se quieren quitar de encima. De los montones de basura que nos van a terminar enterrando a nosotros.
Valle de Aburrá, Antioquia