Beaucoup parler

Beaucoup parler

Año:

2025

Duración:

78 MIN

País:

Francia

Idioma:

Francés

Dirección:

Pascale Bodet

Producción:

Michèle Soulignac

Cédric Walter

Guion:

Pascale Bodet

Fotografía:

David Grinberg

Montaje:

Agnès Bruckert

Serge Bozon

Pascale Bodet

Sonido:

Benjamin Laurent

Música:

Dode’s Ka-Den

Elenco:

Amr Hanafy

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Domingo 6 de septiembre |
4:30 p.m.
Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 1 Medellín
Miércoles 9 de septiembre |
6:00 p.m.
Teatro CaribeItagüí

Dirección:

Pascale Bodet

Pascale Bodet estudió Historia del Arte y ha dirigido, entre otras obras, Complet 6 pièces y Manutention légère, dos variaciones burlescas sobre el mundo laboral; Porte sans clef, una ficción sobre las diferentes formas de recibir a los invitados en casa; Vas-tu renoncer?, una fantasía histórica; y varios documentales sobre personajes extraordinarios. Junto a Emmanuel Levaufre, escribió en 2005 un ensayo para la revista La lettre du cinéma sobre Vincente Minnelli (“Be Yourself!”), y otro sobre Joe Sarno para la revista Trafic. Además, publicaron el libro El cuadrado de la fortuna, publicado en español por Atheniaca ediciones. Juntos también realizaron dos largas entrevistas para La lettre du cinéma, una a Paul Vecchiali en 2002; la otra a Luc Moullet en 2003.

Esta película se proyecta con:

 

Futuros luminosos, de Ismael García 

Sinopsis

Sinopsis

Un tipo raro que vive en Francia desde hace 17 años sin hablar francés es una comedia. Un hombre que ronda los 50, no habla el idioma y vive obsesionado con sus papeles es, en cambio, un drama. La película sigue al singularísimo Amr Hanafy mientras espera, al interior de un vórtice burocrático, sus papeles para ser ciudadano francés. Nada en ese lío infernal y estatal es fácil. La propia Bodet, sutil personaje de la película, lo trata de ayudar en el periplo.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Todavía una contundente rareza en Colombia, el cine de Pascale Bodet se concentra en relaciones heterodoxas con el humor. En su cine, la semilla de la risa es siempre imprevisible, su concepción es, más que completamente física, verbal y afincada en las razones o las implicaciones del exceso. A su vez, siempre está fuera del orden de lo metafísico, al contrario, nunca el humor estuvo tan preocupado por lo absolutamente concreto, cosa que lleva, sin remedio, a las diferentes sensaciones que convergen en el hecho de estar “fuera de lugar”. En su nueva película, Bodet sigue con ilusión cariñosa y desparpajo institucional a un hombre egipcio que lleva rehaciendo su vida en Francia como puede y como le dejan hacerlo. La película, a través de una columna de montaje con una calidad especial para el desempeño sobre lo cotidiano, sigue las complicadas maniobras de un hombre contra un Estado que no entiende y que, con prudente ejercicio heróico, se rehúsa a entender. Las acrobacias burocráticas no son graciosas: son un lastre y requieren de piruetas técnicas con la lengua. Frente a todo ese torbellino que Amr debe soportar se presenta más que inquieto y menos que desolado. Su estado de ánimo es lo excepcional en la película. Amr es un hombre que ha hecho muchísimas cosas y la película es sobre su vida y sobre los artificios inventados para hacerla llevadera. La película es fiel en su propósito de capturar tanto de esos artificios como pueda: son señales de un reto difícil y de una misión fascinante –la postura de Amr sobre la lengua francesa es, al tiempo, loable y aventurada–. La película, con admirable modestia, es tanto sobre Amr como sobre las ideas de lo público al interior de una ciudad como París. Los escenarios de la intimidad son cafés, calles, no necesariamente un apartamento o la habitación de Amr. El Estado es un personaje que aparece apenas en las esquinas –sin embargo es omnipresente y sobre él circula casi todo lo que en la película se llega a decir–, y en los mejores momentos estas dos cosas desaparecen: la intimidad de los lugares muta en otra cosa y el Estado, muy brevemente, puede desaparecer. Entre otras cosas, la película de Bodet, toda ella inusual, donde cada momento es fiel a una norma no escrita, aventurada también sobre el documental contemporáneo que manifiesta hacerlo todo a contracorriente, recuerda que el aliento del cine es tan simple como el deseo de poner en marcha una idea y mejor si esa idea está anclada a un rostro que se admira. Es decir, las sutilezas de la película y lo que pasa entre sujeto y directora quedan fácilmente desvinculadas de lo que sobre esa relación pueda decirse en el vocabulario que hoy filtra las películas. En la película todo es más desorganizado, más difícil de ponderar, todo es, muchas veces, tan intransigente como su protagonista, decidido hasta las últimas consecuencias a vivir bajo sus normas lingüísticas. Beaucoup parler es fiel a un espíritu de virtudes exhibidas en la fraternidad cotidiana. Su risa es luminosa porque Amr, aunque no sabe del todo el francés y se hace entender como puede, habla mucho en la película y cuenta su vida y su ilusión de futuro, respeta su dicción y su energía contagiosa. 

PABLO ROLDÁN

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