2026
45 MIN
Brasil
Portugués
Affonso Uchôa
Vasto Mundo, Quarta-Feira Filmes. Julia Alves
Affonso Uchôa
Lucas Barbi
Luiz Pretti
Gustavo Fioravante, Bruno Vasconcelos
Francisco Cesar, Pablo Souza, Yuri Velasco.
Kelly Crifer, Nicolas Nill,
Carlandréia Ribeiro, Carlos Henrique,
Renan Rovida, Alex Alcântara,
João Victor Malva, Júlia Couto,
Kauan John, Lorena Victoria,
Yasmin Mota, Gustavo Guss,
Kaick Gonçalves,
Kamily Cristina, Laryssa Couto,
Thamirys Cortes, Thiago Alves
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Miércoles 9 de septiembre | 5:30 p.m. | ITM – Facultad de Artes y Humanidades (Sede La Floresta) | Medellín |
Estudió Cine en Minas Gerais y empezó su carrera como asistente de dirección. En 2014 fue premiado en Tiradentes por su película “A Vizinhança do Tigre” y recibió múltiples premios Guaraní y reconocimientos internacionales en festivales como el FICCI, BAFICI, San Sebastián, por sus siguientes obras como director “Arabia” y “Siete años en mayo” y como editor “Baronesa” y “Mascarados”.

Kelly, una profesora de portugués, empieza a trabajar en una escuela pública. Durante una clase, discute con Nicolás, un joven estudiante. La disputa trae consigo cierto aprendizaje: Kelly entiende que en las periferias de Brasil la excepción es la regla; y Nicolás aprende que es necesario reconstruir el presente para poder ver el futuro.


En Disciplina lo más importante es la escucha y la palabra. La película abre con un plano de jóvenes que parecen caminar en círculos en un recinto cerrado. Sus cuerpos se tropiezan entre ellos. Vemos primero sus pies y luego sus rostros. Sus miradas delatan que quizás es un juego; uno de cuerpos y de encuentros. Van rápido, corren, chocan, se evitan, se miran y se juntan para luego agachar la mirada. Es una juventud que juega a performar un instante para encontrarse y contemplarse; para habitarse y existir en relación al otro. Después la cámara nos presenta a algunos de los personajes con primeros planos de sus rostros. Resaltan sobre todo los ojos, quizás hostiles, quizás soñadores, quizás felices, de cada uno. Affonso Uchôa los enmarca. No dicen su nombre, solo les da tiempo en la imagen. Eso es apenas suficiente. La mirada de cada uno ya nos sugiere una posible biografía. Y después de esa multiplicidad de rostros comienza una de las escenas más preciosas de la película: un duelo de palabras. Dos personajes dicen mentiras y dicen verdades; se tratan mal, se tratan bien; cuando se dicen algo feo, se sonríen; cuando se dicen la verdad, cambian de tema; cuando se hieren, hacen silencio: “Tienes un rostro triste” “Tú también”. La cámara inventa un porvenir dialéctico. Hábilmente la película propone un escenario en el que los jóvenes puedan enunciarse. Nosotros, los espectadores, no necesitamos mucho tiempo para darnos cuenta que para ellos hablar en voz alta implica tomar el riesgo de ser frágiles. Entre líneas, Uchôa se concentra en los gestos pequeños. Así que mientras la imagen gira sobre la palabra y construye ese espacio de vulnerabilidad, a nosotros se nos concede la responsabilidad de la escucha. Esto es claro más adelante cuando aparece Kelly, la profesora del curso. Ella los nombra; los llama por su nombre. Y además, de los ausentes aprendemos un poco del contexto: está desaparecido, está suspendido, es claustrofóbica. El mundo es hostil para ellos. Pero la escucha puede hacerlo menos precario. En sus generosos 40 minutos, Disciplina inaugura la posibilidad de un futuro y considera la palabra y la acción de escuchar como vehículos para alcanzarlo.
Valle de Aburrá, Antioquia