2021
28 MIN
Argentina
Español
Ingrid Pokropek
Juanse Alamos
Iván Moscovich
Ingrid Pokropek
Lisa Lombardo
Miguel de Zuviría
Gabriel Real
Sebastián Cantisano
Félix Santamaría
Violeta Postolski
Jorge Pokropek
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 6 de septiembre | 7:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 | Medellín |
Ingrid Pokropek nació en Buenos Aires. Es directora y productora. Estudió cine en la FUC y es parte de la casa productora “El pampero cine”. Su primer largometraje es Los tonos mayores (2023). En Cinemancia 2021 se proyectó su cortometraje Shendy Wu: Un diario (2019).

Joaquín tiene el poder de cargar celulares o proveer electricidad a cualquier aparato con la energía de su propio cuerpo, por lo que aprovecha para hacerse unos pesos en una ciudad resignada a los cortes programados de luz. Con la gracia de todo lo que extraordinario, esta es comedia concisa y depurada.


¡Bienvenidos a la literatura fantástica hecha cine! Chico eléctrico, escrita y dirigida por Ingrid Pokropek, prolonga las invenciones que han hecho de Buenos Aires un sinónimo de lo inverosímil narrado con el tono realista por el que nos convencemos de que es posible sentir la pelusa de un conejito en la garganta o de que el mundo se concentra en un sótano donde es posible ver sus destinos simultáneos en un objeto misterioso: el aleph. Las chicas de Chico eléctrico están a la altura: ¡ven a la Virgen María en un plato de espaguetis! Pokropek nos sitúa en el misterio y en su desconcierto desde el primer plano, que puede verse y leerse como la imagen o la línea con la que empieza una historia inquietante: un chico acostado en el suelo tiene sobre su cuerpo varios celulares. Cuando las chicas de un grupo de rock toman el suyo, sabemos que su cuerpo está cargado con la electricidad que define el misterio del relato. La comparación con la literatura no es en vano: la escritura aparece en las páginas de un cuaderno que sirve de registro a los altibajos del enigma que asedia a un pueblo sometido por cortos eventuales de electricidad –y en la escritura de un autor interesado por las historias que cantaba, Woody Guthrie, al que escuchamos regresando de la tumba con This Land Is Your Land–. Un pintor y su hija enrarecen la trama: nunca se revela en qué trabajan por las noches aparte de que se trata de una pintura y de que el chico eléctrico sentirá la emoción profundamente eléctrica del amor con la muchacha. De producción cautelosa y sensata para evitar el riesgo económico –implícito en el cine–; sin alardes sobreactuados; con parlamentos realistas –o lo que pueda considerarse realista en una historia fantástica–, la naturaleza del cortometraje es su sencillez para olvidar las fisuras del mundo sobrenatural, tan lógica como la luz que falta en el pueblo pero ilumina la pantalla.
Valle de Aburrá, Antioquia