2016
86 MIN
Francia
Francés
Jean-Gabriel Périot
Marie-Ange Luciani
Jean-Gabriel Périot
Jean-Gabriel Périot
Xavier Thibault
Dana Farzanehpour
Laure Arto
Michèle Firk
Nadia Tereszkiewicz
Alice Diop
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Martes 8 de septiembre | 2:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 1 | Medellín |
Nacido en Bellac, Francia, en 1974, Périot ha dirigido una veintena de cortometrajes, tanto en vídeo como en cine, en los que ha desarrollado su propio estilo de edición a partir de material de archivo. La mayoría de sus trabajos, que se mueven entre el documental, la animación y el experimental, se ocupan de temas de violencia e historia.

La vida de Michèle Firk —una periodista francesa pionera, crítica de cine, aspirante a directora y activista que participó en diversas luchas de liberación durante la segunda mitad del siglo XX—, narrada en la voz de Alice Diop.


“Atrapar y disfrutar la felicidad cuando se presenta es la virtud de aquellos que saben que morirán, los otros la dejan ir, intentando guardarla para un futuro hipotético. Queridos camaradas, represento todo lo aberrante: cambios de territorio, inseguridad, inestabilidad, sociabilidad. En la lucha contra el imperialismo gringo, todo campo de batalla es glorioso. Y sin embargo, la gloria no significa nada para nosotros. No da vergüenza hacer de la revolución un propósito de vida. Lo que avergüenza es hablar sobre Vietnam en la playa, y no cambiar tu vida para discutir sobre las guerrillas como lo harías sobre la gira de un cantante. Lo que avergüenza es estar objetivamente informado, eso es, a la distancia, sin tomar partido nunca. Cuando los hechos son demasiado precisos, la burguesía intenta retorcerlos para reducir su impacto y desvía las ideas hacia el terreno donde mejor pueda atacarlas: lo más lejos posible de la política. Nadie puede robar las ideas por las que lucharé hasta la muerte. Las de Che, de Fidel, del pueblo Vietnamita. Queridos camaradas: no dejen que nadie me haga algo distinto a lo que soy y a lo que quiero ser: una combatiente revolucionaria.” El rol del cine y de las imágenes es (entre otras cosas) preservar el rastro de alguien, ser una prueba, una forma de comprobar que algo existió. La historia de la protagonista de Une vie manifeste parece inventada, pero las fotografías e imágenes en movimiento donde ella aparece comprueban su verídico paso por la tierra. Estos registros que retratan y reconstruyen a Michele Firk abren y guían el metraje. Una mujer destinada a ser libre, a disfrutar la vida y ser enterrada joven para, casi sesenta años después de su muerte, resucitar en las manos de uno de los maestros del cine con material de archivo: Jean Gabriel Periot. El director de Una juventud alemana, 300 Phantoms y Aunque fuese una criminal… Presenta en Cinemancia su más reciente largometraje. En esta película fluye una trayectoria vital marcada por la pasión, que atraviesa las húmedas calles y selvas guatemaltecas, los estudios cinematográficos oprimidos de España y las salas de proyección en Francia. Periot intercala esos fragmentos de vida, casi como sudarios hechos de imágenes y palabras, con escenas de otras películas de la época, estableciendo correspondencias entre distintos registros en blanco y negro. La sensación de continuidad entre una fotografía de Firk posando con guerrilleros guatemaltecos en medio de la selva y una escena romántica de Le Feu follet, constata cómo la historia del cine, por más imaginativa y ficcional que pueda ser, también puede romper y modificar las lecturas de la Historia oficial. Al entrecruzarse con las pequeñas épicas de resistencia de quienes viven entregados a defender la belleza a toda costa y por cualquier medio, el cine se convierte también en una forma de memoria. Alice Diop hace de médium al leer en voz alta los escritos de la cineasta, crítica y revolucionaria francesa. Su voz se intercala con otra, la de Nadia Tereszkiewicz, una mujer fuera de campo que conversa con Firk y le pregunta por sus elecciones de vida como si fueran viejas amigas que vuelven a encontrarse. Las reflexiones escritas de Michele Firk son las verdaderas protagonistas del documental, su núcleo central son textos cargados de una honestidad descarnada pero elegantes, en los que conviven el cuidado por las formas y la contundencia con la que expresaba lo que pensaba. Firk escribió para Positif, una de las revistas de cine más antiguas de Francia, que entendía el cine como una cosmovisión y como un arte sujeto estudio permanente. Sus textos ya vislumbraban a una mujer convertida en figura incómoda por los poderes dominantes de la Historia. En el corpus de su obra crítica aparecen posiciones polémicas y elocuentes por doquier: su visión de la Nouvelle Vague como una transición vetusta desde “el cine de papás” al “cine de niños ricos de papá”; sus ideas sobre el aborto; o su negativa a entregar su amor a la monogamia, porque no estaba dispuesta a dejarse dominar por un hombre. Firk también defendió su predilección por el cine de ficción como una verdadera radiografía de las experiencias humanas y dedicó líneas, párrafos y páginas a imaginar una filmografía que nunca llegó a realizar. “Mi sueño es hacer una película sobre los problemas sin resolver de la sociedad guatemalteca que llevaron a la guerra revolucionaria. Mi protagonista sería el pueblo, no individuos”. Al recoger y reorganizar los recovecos de esta biografía, Une vie manifeste construye una semblanza noble y directa de una mujer de su tiempo: el tiempo de las revoluciones.
Valle de Aburrá, Antioquia