2021
72 MIN
Argentina
Español
Pedro Speroni
Pedro Speroni, Ignacio Sarchi
Pedro Speroni
Pedro Speroni, Santiago Trocolli
Miguel Colombo
Jorge Gutiérrez Jiménez,
Ezequiel Gómez Vara, Mauro Nahuel Amarilla
El Viejo Artaza, Iván, Pablito, Laio,
Daniel, Marcelo, Matías, Rodrigo
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Jueves 10 de septiembre | 5:30 p.m. | ITM – Facultad de Artes y Humanidades (Sede La Floresta) | Medellín |
Guionista y director de cine. Nació en Buenos Aires (Argentina) en 1987. Estudió Diseño de Imagen y Sonido en la Universidad de Buenos Aires. En 2014 dirigió el cortometraje Peregrinación, que tuvo su estreno internacional en el BAFICI, y en 2019 fue jurado del festival internacional de cine Ícaro en Guatemala. Rancho (2021) es su primer largometraje, y con él obtuvo una beca del Fondo Nacional de las Artes, fue seleccionado en el Berlinale Talents, en el DocMontevideo y en FIDBA WIP, entre otros.

En una cárcel de máxima seguridad, un boxeador busca su libertad y recibe consejos del líder del pabellón, un hombre condenado a treinta años de prisión que se ha convertido en el guía de los demás reclusos. También hay grupo de jóvenes que sueñan con ser millonarios y otro joven que ingresa condenado por asesinato. Sus historias transcurren en el abismo.


Los sueños ocupan un lugar central en Rancho. Los hombres que habitan el pabellón imaginan fortunas futuras, la recuperación de la libertad, empleos, casas propias, reencuentros familiares y nuevas oportunidades. Pero, junto a esos proyectos, aparecen también las historias de robos, los años de prisión, las violencias y traumas heredados y las decisiones que marcaron sus vidas. Entre ambos mundos, Pedro Speroni construye un documental que observa cómo una comunidad intenta imaginar un futuro distinto sin terminar de desprenderse de su pasado. Filmada en un penal de máxima seguridad de la provincia de Buenos Aires, la película acompaña la convivencia cotidiana de un grupo de internos unidos por códigos, rutinas y una experiencia compartida de encierro. Entre entrenamientos de boxeo, conversaciones informales, llamadas telefónicas y largas esperas, emergen relatos que se despliegan sin una dirección determinada. Los protagonistas hablan de delitos, familias, hijos, adicciones, trabajo y libertad, construyendo poco a poco una imagen compleja de sí mismos. Más que buscar explicaciones sociológicas o respuestas definitivas, Rancho se interesa por las contradicciones que atraviesan esos relatos. Sus protagonistas alternan entre el arrepentimiento y la justificación, entre la culpa y el orgullo, entre el deseo de cambio y la fascinación persistente por una vida ligada al delito. La prisión aparece menos como un espacio excepcional que como un lugar donde esas tensiones se vuelven imposibles de ocultar. La película encuentra uno de sus ejes más potentes en la relación entre libertad y transformación. Salir de la cárcel constituye una aspiración constante, pero los propios internos reconocen que abandonar ciertos hábitos, impulsos o formas de pensar puede resultar aún más difícil. El problema ya no es únicamente recuperar el mundo exterior, sino aprender a habitarlo de otra manera. Resultado de una prolongada convivencia de Speroni con los reclusos antes y durante el rodaje, Rancho evita tanto el sensacionalismo como el juicio moral. La cámara permanece cerca de sus protagonistas, permitiendo que las historias se revelen a través de la observación y la conversación cotidiana. Lejos de ofrecer una imagen unívoca del mundo carcelario, la película muestra individuos atravesados por afectos, contradicciones y deseos que desbordan cualquier definición simple. En ese espacio de escucha, Rancho encuentra una forma profundamente humana de pensar el encierro y aquello que persiste en él.
Valle de Aburrá, Antioquia