Iluminaciones

Iluminaciones

Año:

2025

Duración:

61 MIN

País:

España

Idioma:

Espñaol

Dirección:

Pablo Llorca

Producción:

La bañera roja

La cicatriz

Guion:

Pablo Llorca

Fotografía:

David Guillén

Montaje:

Pablo Llorca

Sonido:

André Dupke

Música:

Tronco

Elenco:

María Santuzzo

Joel Simón

Nerea Sanz

Samuel Díaz

Liza Muradyan

Luzzía Manuela

Maëva Lyonne

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Sábado 12 de septiembre |
7:00 p.m.
Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 1 Medellín

Dirección:

Pablo Llorca

Es director de cine y docente. Desde su debut en 1980, Pablo Llorca es uno de los cineastas españoles más prolíficos, pero también más desconocidos. Sus últimas películas realizadas con presupuestos mínimos y de una gran sobriedad estilística, lo han acercado a propuestas cada vez más alternativas.
Se licenció en Historia del arte y se dedica a escribir sobre temas como la arquitectura, el cine y las artes plásticas. Empezó su carrera cinematográfica creando la productora La Bañera Roja, donde ha dirigido más de 30 películas.

Sinopsis

Sinopsis

Cinco chicas y chicos publican periódicamente una revista cultural, una especie de guía del ocio de la ciudad. Cada uno se encarga de un área, desde literatura hasta cine. Y viven historias variadas, tanto entre ellos como con otras personas ajenas al grupo.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

En Pablo Llorca el cine está en los esfuerzos y las repeticiones de sus personajes por hacer que ciertas cosas pasen. No son cosas reconocidas como legendarias o gigantescas. Son, mejor calibradas, cosas sencillas, a veces monótonas. El duro placer del esfuerzo y la repetición. El centro de su cine está allí. Además de su fiel cercanía al trabajo de los personajes, Llorca, de oído muy afinado, es un gran desenfadado: sin atropellos por la espera de un cine suntuoso o solemne, sus películas son, al tiempo, libres y liberadoras: también retan el mundo del cine –“Ven que la verdadera altura de las cosas aparece no por la escala del proyecto sino por el fervor de quien filma”, les dice a las otras películas y a las muchas más que todavía no se hacen porque esperan algún milagro financiero–. Es decir, las películas de Pablo Llorca hacen evidente que todo lo que dicen que el cine necesita no es una verdad absoluta. En Iluminaciones, el registro es directo y tiene espacio para el desbalance, para el plano no completamente prístino, para el bello siseo de las voces que aparece por una rara y fértil mezcla entra la seriedad, los nervios y la rigidez de aquello que no es necesariamente rígido (el cuerpo humano, por ejemplo). En la película, un plano es un acceso a una emoción. Nada más. Nada menos. Cosa difícil. Es el más alegre de los espíritus el encargado de hacer nacer una película como esta: de juventud inmortal, de deseo afinado y de pasión desbordante. Un pequeño grupo de amigos lleva haciendo con rigor y constancia una revista cultural que, como una agenda, destaca las cosas culturales que pasan en Madrid y, como suele pasar, se anuncian en pocas partes o en ninguna. Es una revista que anda sobre la curiosidad y la verdadera novedad. Estos amigos hacen lo que pueden y lo hacen con gusto. En su trabajo, la vida y el oficio tienen líneas difusas. Parte de lo que los personajes se preguntan, consciente o inconscientemente, es cómo sobrellevar ese terreno de límites móviles. La revista va siendo cada día más exitosa: más lectores, más responsabilidades, más compromisos. En Iluminaciones, el verdadero motor está en la meditación que hace sobre la vocación, raro sentimiento que hoy, asediado por tantos nuevos suplementos artificiales, libra una batalla cada vez que aparece.  La filmografía de Pablo Llorca es extensa. Es probable que ninguna de sus películas se haya mostrado antes en Colombia. Su ópera prima es de 1989. Iluminaciones parece, al mismo tiempo, una primera película y, justo lo que es, la meditada película de un director que lleva tiempo descubriendo los secretos del cine. Es la película de alguien que mira con mucha concentración (y es capaz de equipar concentración con agilidad y viveza) y fulgor (porque es capaz de crear una especie de teoría sobre el gesto y la actuación propia: cuerpos en pleno estado de impacto). En apariencia, no existe línea directa entre las cosas que más le interesan a la película (la juventud, el trabajo en equipo), sin embargo, cada plano de la película se empeña en hacer y mostrar –no son cosas tan diferentes en la película– lo aparentemente imposible: que los jóvenes son todavía seres apasionados (si hay una edad para fundar una revista quizás sea la que inicia por un dos) preocupados por el destino de la vida cultural de sus ciudades y, justo ese deseo de incidir en el destino cultural de un lugar, los lleva a escribir, a buscar una manera íntima de pensar lo que los rodea y les interesa. La película deja como lo más importante la relación que existe entre pasión y vocación. Llorca habla de Madrid y habla de otras artes. En el fondo, habla de él y te habla a vos (a nosotros). En Llorca hay confianza y nos dejamos llevar.

PABLO ROLDÁN

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