2025
122 MIN
España
Español
Ángel Santos Touza
Alfonso Zarauza, Ángel Santos Touza, Daniel Froiz
Ángel Santos Touza, Pablo García Canga
Iván Castiñeiras
Marcos Flórez
Xavier Souto, David Machado
Elba Fernández
Denís Gómez, Violeta Gil, Miquel Insúa
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 4 de septiembre
| 4:30 p.m. | Cineprox Las Américas | Medellín |
| Domingo 6 de septiembre | 2:00 p.m. | La Capilla del Claustro Comfama | Medellín |
Ángel Santos es un cineasta gallego. Su obra se considera representativa del Novo Cinema Galego. Es licenciado en Historia del Arte y en Dirección de Cine por el Centre d’Estudis Cinematogràfics (Cataluña, España). Varios de sus escritos sobre cine se han publicado en Miradas de cine, Blogs & Docs y Shangrila. Fue cofundador de Novos Cinemas, el Festival Internacional de Cine de Pontevedra, que codirigió durante cinco años (2015-2019). Santos también trabaja como educador cinematográfico en colaboración con proyectos de alfabetización cinematográfica como Cinema en curs. Ha impartido seminarios para universidades, centros de arte y festivales; ha participado como asesor en foros de desarrollo de proyectos en el Festival de Málaga, MECAS de Las Palmas y FIDBA de Buenos Aires.

Un escultor estoico ha instalado meticulosamente su taller en una zona rural y aislada de la costa gallega. En el fondo, tiene un propósito: con el tiempo se aparta de todos, corta lazos con amigos y familia y empieza a imaginar otra identidad. De repente, una vieja amiga logra localizarlo. Ella quiere volver a encontrar en el escultor a su viejo amigo. Él, duda: continuar su proyecto de vida en sombras o, como su amiga quiere, redescubrir el placer y la plenitud que puede darle esa particular amistad. Es una película prodigiosa en detalles y con aliento literario.


El cine español contemporáneo puede perderse fácilmente en los últimos oropeles sonados que acaparan la prensa y el interminable scrolling instragramero con los Oliver Laxe, Albert Serra o Lois Patiño de turno. Por eso, para el que esto suscribe, es enriquecedor tener en Cinemancia las películas de Pablo García Canga (Cinemancia 2025) o las de Ángel Santos (Cinemancia 2023) socios y colegas en amateurfilms, rellano del que emergen las nuevas películas españolas que más me conmueven como Las tierras del cielo o en esta ocasión, Así llegó la noche. Santos ha conseguido edificar, con la inventiva y la precisión liberadora de un Jorge de Oteiza, una arquitectura fílmica poblada de ausencias, vacíos, desapariciones y de textos que funcionan como arpas eólicas, cuyo resonar depende del viento. Un argumento que es un puro praxinoscopio, en su sencillez fabulativa y contundencia clásica: Un escultor suspendido (Denís Gomez) en las costas gallegas que se la pasa entre una fábrica de azulejos experimentando con la cerámica y en diálogos en una zona de campings con un colega venido a menos que podría ser el mismo trasunto de Roberto Bolaño cuando fue vigilante nocturno en un camping de Castelldefels. El escultor está casi aislado y se enfoca con ímpetu en una venidera exposición, la irrupción de este tiempo creativo proviene de parte de una antigua ex novia (Violeta Gil) que regresa de una estancia en Estados Unidos y decide dar con el paradero del escultor. La película, bajo una puesta en escena apasionada y una escritura sensible, por parte de Santos y García Canga, consiguen que cada plano (como en el cine de Naruse) dure como una total esencia, una micro vida que ofrece techo a las inquietudes y olvidos del espectador. La experiencia es contundentemente vital. ¿Cómo hacemos de nuestra existencia una experiencia estética sensible y a la vez honesta, con sus contradicciones y milagros? ¿No tenemos un poco de ese escultor solitario que se ha aprovisionado de su tiempo y lo ha plegado a los materiales que toca con la inocencia de un niño y la tenacidad de un alfarero? Los llamados inmisericordes de la ciudad resuenan en el anticuado celular del escultor como un sismógrafo ¿No deseamos por un instante ignorarlos y fundirnos con el paisaje que contempla el escultor absorto? Santos ha conseguido una película que se puede confundir con un verano, con una vida o con el parpadeo de un joven que amó con intensidad las pantorrillas de una mujer en unas vacaciones. La película es un mosaico de prolegómenos para representar la venida de la noche, con sus propias mitologías, así como aparece en el cine de Ford o de Mizoguchi, sentirnos, por un instante, un poco más ligeros cuando esta nos arrope.
Valle de Aburrá, Antioquia