Was soll’n wir denn machen ohne den Tod / ¿Qué haremos sin la muerte?

Was soll’n wir denn machen ohne den Tod / ¿Qué haremos sin la muerte?

Año:

1980

Duración:

108 MIN

País:

Alemania

Idioma:

Alemán

Dirección:

Elfi Mikesch

Producción:

Oh Muvie Film Berlin

Laurens Straub

Guion:

Elfi Mikesch

Fotografía:

Elfi Mikesch

Montaje:

Renate Merck

Elfi Mikesch

Sonido:

Katharina Geinitz

Música:

Traute Hagelstein

Gysel

Elenco:

Käthe

Traute

Barbara Gold

Edith London

Steven Adamczewski

Soma

Christa Weisenseel

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Sábado 12 de septiembre |
5:00 p.m.
Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 Medellín

Dirección:

Elfi Mikesch

Elfi Mikesch (1940) es una cineasta austríaca-alemana. Ha trabajado como fotógrafa, directora de fotografía y directora, y desde 1976 realiza sus propios largometrajes y documentales. Como directora de fotografía, ha colaborado con directores de renombre como Werner Schroeter, Rosa von Praunheim, Monika Treut y Harald Bergmann, perteneció a un círculo cinematográfico feminista y queer de los años 70 y 80 que se movía entre Hamburgo, Berlín y Nueva York. Además, es miembro de la Academia de las Artes de Berlín, en la sección de cine y artes audiovisuales desde 1991. Su obra tiene una sensibilidad radicalmente personal y está atravesada por temas como el género, el cuerpo, la identidad, los espacios íntmos y las formas de representación.

Sinopsis

Sinopsis

Documental sobre la vida en una residencia de ancianos en Hamburgo-Altona. La directora Elfie Mikesch observó el día a día de los residentes durante un largo tiempo, centrándose principalmente en dos ancianas que comparten habitación y han descubierto su amor mutuo. A través de esta historia, el documental aborda un tema que sigue siendo tabú: el amor en la vejez. Captura poéticamente los momentos e historias de vida de los personajes y explora el mundo interior de la demencia, muestra el cuidado poco convencional de jóvenes que logran tender un puente entre generaciones.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Hay una escena en Was soll’n wir denn machen ohne den Tod en la que dos mujeres observan el techo de la habitación que comparten. No las vemos, pero las oímos. Hablan del cielo, del mar, de las estrellas y de la muerte. Mientras tanto, la cámara permanece detenida sobre unas tazas de porcelana, un cuadro colgado en la pared y los pequeños objetos que habitan ese cuarto. El mundo entero parece caber allí dentro. “Todavía tenemos nuestros sueños”, dice una de ellas. Poco después, casi como si fuera una pregunta más entre tantas otras, aparece la frase que da título a la película: “¿Qué haríamos sin la muerte?”. Esa escena parece contener el gesto de toda la película. Aunque transcurre en un hogar geriátrico de Hamburgo y sus habitantes hablan con frecuencia sobre la enfermedad, la pérdida o aquello que imaginan después de morir, Elfi Mikesch nunca convierte la muerte en el centro de su mirada. Durante seis meses convivió con los residentes del hogar, pero el resultado está lejos del documental observacional. El montaje alterna entre el color y el blanco y negro, introduce canciones, asociaciones inesperadas y conversaciones que parecen seguir una lógica propia. La película avanza como la memoria de quienes la habitan: fragmentaria, capaz de pasar del humor a la melancolía en cuestión de segundos. La película  intenta aproximarse a la manera en que sus habitantes experimentan el tiempo, el espacio y la imaginación. Quizá por eso la cámara se detiene tantas veces en las escaleras, los pasillos o las habitaciones. No son simples espacios de tránsito. Filmados con una paciencia poco habitual, obligan al espectador a desacelerar y adoptar el ritmo de cuerpos para los que cada desplazamiento implica un esfuerzo distinto. La habitación que comparten Käthe y Traute es el ejemplo más hermoso: un espacio reducido que, gracias a las palabras de quienes lo habitan, termina expandiéndose mucho más allá de sus paredes. Mientras ellas hablan del cielo, del mar o de la luna, la película insiste en mirar una taza, una fotografía o una ventana. Lo que vemos no es un inventario de objetos, sino el presente de quienes viven allí. La imaginación encuentra un lugar donde permanecer incluso cuando el mundo exterior parece haberse reducido a unos cuantos metros cuadrados. Käthe y Traute tampoco aparecen como una excepción idealizada dentro del hogar. Su relación convive con la melancolía, las dudas y las conversaciones sobre la muerte, pero también con una cercanía que contrasta con la soledad de otros residentes. Mikesch nunca siente la necesidad de explicar ese vínculo ni convertirlo en el centro dramático del documental. Basta observar la naturalidad con la que se acompañan, conversan o imaginan la posibilidad de morir al mismo tiempo para comprender cómo, incluso en el último tramo de la vida, el afecto sigue siendo una forma de habitar el presente. Was soll’n wir denn machen ohne den Tod no intenta corregir la imagen que tenemos de la vejez sustituyendo la tristeza por la felicidad. La melancolía, la enfermedad y la muerte siguen ahí, del mismo modo que el humor, la amistad, el deseo de compañía o la imaginación. Lo que cambia es la mirada. Mikesch devuelve complejidad a unas vidas que el cine ha acostumbrado a reducir a una sola idea: la de estar esperando el final. Su película propone algo mucho más sencillo y, por eso mismo, más radical: seguir mirando a esas personas como vidas que todavía están ocurriendo.

ALEJANDRA LÓPEZ

Galería

Abrir chat