1978
19 MIN
Singapur
Textos en inglés
Rajendra Gour
Rajendra Gour
Rajendra Gour
Rajendra Gour
Elizabeth O’Rourke
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 11 de septiembre | 5:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 | Medellín |
Las obras del cineasta independiente Rajendra Gour (1940, India) salieron a la luz décadas después de su creación, debido a su labor voluntaria en el Asian Film Archive en 2006. Gour estudió edición cinematográfica en el Instituto de Cine y Televisión de la India y realizó una serie de películas en 16 mm durante las décadas de 1960 y 1970 -consideradas entre los primeros cortometrajes independientes de Singapur-. Su primer cortometraje, Mr. Tender Heart (1965), se proyectó en el Festival de Cine de la Commonwealth en Londres, sin embargo, no existen copias en la actualidad. Eyes (1967), realizado durante la Guerra de Vietnam, transmitía un sentimiento antibelicista y era una crítica a la intolerancia, mientras que sus películas My Child My Child (1979) y A Labour of Love – The Housewife (1978) exploran la maternidad y la familia.

Las tareas domésticas que sostienen una familia ocupan el centro de esta película sobre la vida cotidiana de una familia, especificamente la de una mujer. Rajendra Gour registra el trabajo de su esposa en el hogar y lo cuestiona como una obligación natural asociada a las mujeres, lo muestra como una labor concreta y exigente: un trabajo de tiempo completo. Labour of Love: The Housewife examina el papel de la mujer asiática en el ámbito del hogar y la familia. La película ofrece una perspectiva feminista de los años 70 sobre la percepción del valor económico de la madre y esposa que se queda en casa, cuya contribución a la sociedad es subestimada.


Al hogar le ha faltado desmenuzar la palabra. Desdibujar sus significados para desvanecer las huellas masculinas que han tomado el control de sus definiciones. Rajendra Gour, sin saberlo, ha sugerido nuevos significados. Hoy quiero hablar de dos de sus resignificaciones. Empecemos por el verbo trabajar. La palabra viene del latín tripaliāre, que significa “torturar”. Y torturar es infligir un grave dolor físico o psicológico de forma deliberada con el fin de obtener algo. En el cortometraje escuchamos que aquellas madres no trabajan porque son amas de casa. Pero lo que nos muestra la cámara de Gour es que aquellas mujeres se desdibujan para sostener y bocetar el hogar. El trabajo para una ama de casa puede definirse como un desvanecimiento para que otro aparezca. Lo vemos claro en aquella mujer que persigue Gour mientras convive con sus dos hijos: lava platos, lava ropa, cocina, baña, cuida y así, todos los días. El trabajo es un desvanecimiento cíclico. Lo que vemos de ella es en función del otro. Repite las mismas acciones; se repiten los mismos planos. El trabajo es la encarnación de Sísifo. Ya lo definió mejor Camus: “Al final de este prolongado esfuerzo, medido por el espacio sin cielo y el tiempo sin profundidad, llega a la meta. Sísifo contempla entonces cómo la piedra rueda en unos instantes hacia ese mundo inferior del que habrá de volver a subirla a las cumbres. Y regresa al llano”. También pienso en las formas que toma la corporalidad femenina cuando se materna. Hablar del verbo trabajar implica evocar el cuerpo. Me llaman la atención las poses inclinadas recurrentes en todo el relato. Aquellas mujeres siempre buscan estar al nivel del infante o al nivel de lo que se cuida. La mirada se inclina constantemente. El trabajo ya no es solo desvanecimiento, sino aprender a doblar el cuerpo hacia abajo; agachan la mirada para ver al otro crecer. La siguiente palabra es amor. Su significado común es un “sentimiento intenso que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”. Pero, más que necesitar y buscar de los otros, el amor para ellas es un precio. La maternidad se paga con amor. Es entregar, con cuidado, con sensibilidad, con sacrificio, sus acciones a otros. Es, sobre todas las cosas, ceder su tiempo; disponer de su propia vida para que el otro pueda crecer. El amor para una ama de casa significa marchitarse. Pero Gour la emancipa. Contrapone el voice en off de su protagonista con el de un hombre que describe su labor. Hay una competencia de voces. Mientras él la narra, ella se expresa. Por breves momentos la vemos en primer plano. La vemos de verdad. Gour construye con la imagen una habitación propia para la ama de casa; para que nadie la traduzca ni nadie la narre. Para que ella alce la mirada y sea la única que se enuncie en voz alta. Gour asedia el primer plano para darle un tiempo propio. La graba riéndose, jugando, leyendo, deseando; siendo dueña de su maternidad sin apagarse frente a los demás. El dispositivo cinematográfico le permite verse. Ese es el mayor logro de la película.
Valle de Aburrá, Antioquia