2025
80′ Min
Colombia
Español
Joyce Ventura
Vladimir Durán
Laura Coronado
Ethy Ventura
Bella Ventura
Joyce Ventura
Joyce Ventura
Joyce Ventura
Guillermo Madeiro
Mercedes Gaviria
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 14 de septiembre | 7:00 p.m. | Cinemas Procinal Las Américas | Medellín |
| Lunes 15 de septiembre | 6:30 p.m. | Museo Casa Consistorial | La Estrella |
Productora de cine. Tiene experiencia en el sector audiovisual en la creación, producción y realización de cortos y largometrajes, y en la dirección de la productora de cine y publicidad UNO, en Bogotá, de la cual es cofundadora. Fue guionista, realizadora y editora del cortometraje sobre la prostitución infantil, “No hay mal que dure cien años”, premiado en el Festival de Cine de Moscú en 1983. Ha producido veinte largometrajes, entre ellos: Gamín, de Ciro Durán (1982). Tres Hermanas es su primer largometraje como directora.

“Soy una cineasta colombiana en la antesala de la vejez, busco a mis dos hermanas mayores, una vive en Francia y otra en Israel, para reseñar las diferentes formas que tenemos de enfrentar la vejez y la muerte”. Con franqueza, delicadeza y humor, la película pretende derribar el tabú que la sociedad occidental impone en estos temas y filma cómo la propia directora se dispone a enfrentar, con curiosidad y empatía esta última etapa de la vida.


En un tríptico de miradas que deja ver que existen tantas vidas como formas de entender la muerte, Joyce Ventura afronta el miedo que despierta el paso de los años poniendo directamente en tensión preguntas alrededor de las limitaciones físicas que implica el envejecimiento, la nostalgia por las versiones pasadas de uno mismo y la transformación última que supone la muerte. La cámara es un dispositivo que funciona como un portal a conversaciones esquivas, es el dedo sobre la llaga que detona fricciones entre tres hermanas que, aunque atraviesan una misma etapa de la vida, se encuentran con pulsiones distintas al enfrentar la nueva realidad que imponen sus cuerpos, la progresiva pérdida de la independencia y el enfrentarse a un mundo que no se detiene a pesar de que para ellas parece ralentizarse. La directora crea un juego de espejos fracturados mediante el rescate del archivo familiar. Festejos, reuniones y cotidianidades son revisitados en multipantallas que fragmentan y recomponen la imagen. El archivo es ahora re-filmado, y transmitido a sus hermanas a través de nuevas pantallas, comentado en simultáneo en una relectura íntima que sólo es posible en el presente. El amor filial que se sostiene en la distancia funciona como el ancla que les conecta con el mundo, aún mientras se transita la angustia de desconocer si existe trascendencia a su experiencia terrenal. Filmar es para Joyce Ventura otra forma de resistir a la muerte, cada encuadre, cada re-visión del archivo, se transforma en ritual de perpetuidad. Ser espectadora de lo filmado es la herramienta para desafiar el olvido, la imagen filmada convierte lo efímero en documento y posterga simbólicamente su disolución final.
Valle de Aburrá, Antioquia