28′ Min
Portugal
Portugués
Bruno Lourenço
Sandro Aguilar y Luís Urbano
António Mortágua, Sofia Pires, Joaquim Carvalho y Paulo Barroso
Bruno Lourenço
Hugo Azevedo
Telmo Churro
António Pedro Figueiredo y Miguel Martins
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 2 de septiembre | 9:00 p.m. | Cinemas Procinal Las Américas | Medellín |
| Sábado 3 de septiembre | 8:00 p.m. | Parque Cultural y Ambiental Otraparte | Envigado |
| Viernes 9 de septiembre | 6:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sala 2 | Medellín |
Bruno Lourenço (Lisboa, 1973) Estudió Cine en la Escola Superior de Teatro e Cinema. Desde 1996 trabaja como ayudante de dirección de Miguel Gomes, Manuel Mozos, José Fonseca e Costa, entre otros. Oso (2021) es su segundo cortometraje y fue seleccionado en Curtas Vila do Conde 2021.

El informe del avistamiento de un oso solitario en algún lugar del noroeste de Trás-os-Montes es inicialmente recibido con entusiasmo por los lugareños y por un joven guardabosques. Pero también por un outsider, ferviente partidario del regreso del oso pardo al norte de Portugal. No será un regreso pacífico, entre los obstáculos del hombre y la voluntad del oso.


Sensible y original, un breve destello entre granjas eólicas, sierras grises y almas solitarias. El segundo cortometraje del lisboeta Bruno Lourenço, egresado de la Escola Superior de Teatro e Cinema y asistente de dirección de grandes cineastas portugueses como Miguel Gomes, Pedro Costa, Manuel Mozos y José Fonseca, nos ubica en la mágica y fronteriza tierra de Trás-os-Montes en medio del esplendor de sus cerros que cobijan el río Duero.
En medio de los desolados parajes, el avistamiento de un oso enorme genera curiosidad en los aldeanos del valle, principalmente en una joven guardabosques y un forastero entusiasta que ve en el advenimiento de la criatura un mejor futuro para la fauna y flora de Portugal. Entrañable en sus pretensiones nobles y nimias, Oso confirma el buen estado del cine portugués y de una productora como O Som e a Fúria. La mano del escritor y editor Telmo Churro hacen que Oso se expanda en sus posibilidades afables y melancólicas. La película es como escuchar una agradable anécdota de un amigo que está a punto de marcharse a otro país, por eso después del fundido a negro, a pesar de sostener en el rostro una sonrisa, sentimos cierta presión latente en el pecho.
Valle de Aburrá, Antioquia