2025
14′ Min
Colombia
Español
Alejandro Pérez
Alejandro Pérez
Alexander Rivera
Francisco Soto
Leandro Morales
Lina Alonso
Alejandro Pérez
Alejandro Pérez
Ricardo Rodríguez
Alejandro Pérez
Andreas Duarte
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 12 de septiembre | 6:30 p.m. | Academia Municipal de Artes, AMA | Girardota |
| Sábado 13 de septiembre | 5:00 p.m. | La Capilla del Claustro Comfama | Medellín |
Artista multidisciplinar de la ciudad de Medellín, radicado en Bogotá. Alterna su trabajo como diseñador gráfico con el dibujo, la pintura y la participación en diferentes roles para producciones audiovisuales. Desde 2020 escribe y dirige sus propios cortometrajes.

Un actor renuncia a su trabajo en la mitad del rodaje: ha visto el material filmado y, como involucra el mal funcionamiento de sus genitales, cree que la vida y la ficción se mezclarán y confundirán a los espectadores. El director de la película tiene que buscar el reemplazo para este actor. La escena no va a cambiar, solo necesita a un mejor intérprete.


El reto de las artes para transmitir y hacer sentir los dolores físicos es una prueba: las sensaciones deben hacerse sentir con recursos muy concretos. En el cine, la prueba muchas veces se supera con creces. El acercamiento al dolor que da la imagen, el sonido y la restricción de una puesta en escena minuciosa es inestimable. Sin embargo, para que la cercanía tenga un efecto sensorial, se necesita de una puesta en escena sucia, contaminada, casi insoportable, un sonido que, incluso, no se haya registrado antes (el dolor puede sacar sonidos del humano que son totalmente desconocidos). Precisamente sobre esos registros del horror inédito está hecha Orinar oro, película sorprendente. Explora el dolor físico desde la mezcla más incómoda que podamos imaginar: falos, un inodoro miedoso por ser tan abrumadoramente sede de la cochinada, sangre, un fluido concentrado, lo que, en conjunción con el dolor sonoro, hace que podamos ver lo infilmable y sentir el dolor en fotogramas. El dolor tiene una mezcla compleja de sonidos, un ruido que solo la experimentación puede replicar, mientras que el alivio es totalmente diferente, ya que está compuesto principalmente de silencio. Trascendental, ese estado de tránsito tan imprevisto como cortante y contundente lo registra muy bien la película, es uno de sus grandes logros. Ficción no ficción creada a través de entrevistas y un espacio de detalle sobre lo que implica hacer sentir y reflejar un cuerpo herido, la película se interesa, antes que nada, por el dolor como escenario y representación, donde los actores de un heterodoxo casting dialogan sobre la forma de representar el dolor y alivio de unos cálculos renales que se expulsan en forma de oro, como una metáfora necesaria del doloroso camino para lograr un objetivo complejo: un minero que, en el subsuelo, busca el oro, quien precisamente pasa por una larga seguidilla de etapas y de residuos para llegar a una pequeña (pero muy valiosa) muestra.
Valle de Aburrá, Antioquia