2025
14′ Min
Francia
Francés
Guil Sela
Guil Sela
Raïka Hazanavicius
Martin Jauvat
Pierre Gandarmay
Guil Sela
Tara-Jay Bangalter
Guil Sela
Paul Nouhet
Lucas Doméjean
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 14 de septiembre | 6:30 p.m. | Casa municipal de la cultura. Auditorio Ciro Mendía | Caldas |
| Jueves 18 de septiembre | 5:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 1 | Medellín |
Guil Sela es un joven artista nacido en 1996. Dirigió varios cortometrajes antes de, con su película autoproducida, Montsouris, ganar el Premio Leitz Cine Discovery en la Semana de la Crítica. Divertido, fresco y engañosamente anecdótico, Guil se adentra en el lenguaje visual de la cámara indiscreta. Actualmente se encuentra escribiendo su primer largometraje, ¡La vida es una playa!, en el que sigue explorando, con humor y melancolía, la ironía que se esconde tras nuestra trágica actualidad.

Un hermoso día de otoño, en el Parque Montsouris, Jacques y Nathan buscan personas interesantes para filmar su documental. Se topan con Pierre y Martin, dos seres poco avezados, a punto de vivir un momento inesperado.
Proyección en colaboración con la Embajada de Francia en Colombia.


En su búsqueda de lo extraordinario inmerso en lo ordinario, el cineasta tiene una labor similar a la del pescador: el tiempo y la observación son su principal insumo para conseguir extraer esos fragmentos intensos o particulares de vida. Un cineasta y un sonidista van a la caza de lo extraordinario en el parque Montsouris, desde una perspectiva amplia y estática el cineasta examina todos los microuniversos que coexisten en el parque mientras el sonidista corre, atravesando el espacio para capturar ambientes y conversaciones cruzadas. La cámara funciona en la película como una entidad omnipresente, como en una clase magistral de zoom: la puesta en escena se arma en planos secuencias espontáneos que hacen un efecto de lupa sobre las personas que habitan el parque. La espera y el análisis de este gran decorado móvil e impredecible da lugar a la comicidad de lo inesperado, así como a las preguntas por la relación entre el sujeto que filma y el sujeto filmado, ¿qué papel juega el cineasta en los acontecimientos que presencia con su cámara? Las paradojas entre registrar e incidir, entre la contemplación y la intrusión, se ven parcialmente resueltas: quizá la misión principal de un cineasta mientras tenga su cámara en mano es filmar, a la espera de poder capturar el milagro de las coincidencias.
Valle de Aburrá, Antioquia