1959
88 MIN
España
Español
Carlos Saura
Pere Portabella
Carlos Saura
Daniel Sueiro
Mario Camus
Juan Julio Baena
Pedro del Rey
Felipe Fernández
Antonio Ramírez Ángel
José Pagán
Manuel Zarzo
Luis Marín
Óscar Cruz
Juanjo Losada
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 6 de septiembre
| 4:30 p.m. | Cineprox Las Américas | Medellín |
Carlos Saura (1942-2023) fue cineasta, fotógrafo y escritor. Formado como director y guionista cinematográfico, su cine alterna la descripción realista con el surrealismo y posee puntualmente referencias simbólicas y alusiones alegóricas sociopolíticas. Al margen de la ficción, Saura también ha realizado diversos documentales de carácter musical. Algunas de sus obras más emblemáticas son La caza (1965), premiada con el Oso de Oro en el Festival de Berlín; Peppermint frappé (1967), galardonada con el Oso de Plata en el mismo certamen; El jardín de las delicias (1970); Ana y los lobos (1972); Cría cuervos (1957); y Mamá cumple cien años (1979), nominada al Oscar como Mejor Película Extranjera, entre muchos otros títulos. En los años sesenta comienza la colaboración artística con Elías Querejeta, productor con el que trabajó en 13 de sus proyectos. También trabajó con Pere Portabella, productor de Los golfos.

Primer largometraje de Carlos Saura. Presenta, con contundencia realista, la atmósfera trepidante del Madrid de extrarradios, chabolas y suburbios, poblado de jóvenes delincuentes que roban y atracan para ayudar a uno de ellos en su carrera taurina. Resulta curioso que la película se estrene en Cannes en versión íntegra y que luego sufra recortes por un total de diez minutos. Saura comentó que la primera frase que la censura tacha del guion consiste en una que pronuncia un chico apoyado en un póster al atardecer y con Madrid al fondo: “Es difícil llegar a ser alguien aquí”.


Urgidos por el orden y el cálculo, para entendernos y entretenernos como especie, narramos la historia de la humanidad a partir de hitos. Estos funcionan como hechos fundacionales que intentan darle sentido a una maraña incalculable de acontecimientos históricos. Muchos de estos hitos bien podrían ser modificados para contar otra historia, para construir otro rumbo o establecer otro sentido. Los cuatrocientos golpes, de François Truffaut, y Sin aliento, de Jean-Luc Godard, son consideradas las obras que detonan el comienzo de la Nueva Ola Francesa y, por añadidura, de los Nuevos cines. Perfectamente podríamos cambiar esas películas, sin ningún problema, y ubicar a Los golfos, de Carlos Saura, como una película representativa del espíritu de la época, esa atmósfera invisible que empuja a las sociedades hacia ciertas corrientes de pensamiento o gustos estéticos sincronizados, aunque en diferentes lugares del planeta. En 1959, Saura estaba preocupado por capturar la realidad filmando directamente las calles de Madrid, documentando las periferias de la ciudad mientras evitaba los estudios de cine, ponía en escena a actores naturales en lugar de trabajar con expertos en dramaturgia clásica y buscaba nuevas formas de mover la cámara para darle vitalidad al plano. Todo esto, al mismo tiempo que lo estaban haciendo los principales referentes de la Nouvelle Vague. Iluminar esta obra, con una copia restaurada, no es más que hacerle justicia a una película poco vista de un director que comenzó su carrera registrando sin miedo la marginalidad y la vida de los suburbios para verse luego obligado a trabajar en un registro alegórico con el fin de evitar la censura de la dictadura de Franco en España. Los golfos es una de las películas fundacionales del llamado Nuevo Cine Español, establece una ruptura con el cine oficial del franquismo y pone en escena una mirada crítica que se alimentaba de un interés general por explorar nuevas formas cinematográficas. Una película moderna y arriesgada que nos invita a mirar ahí donde vibra una Madrid que no se ve en las postales. Es el relato de cinco jóvenes delincuentes pícaros y desempleados, comprometidos en apoyar, cueste lo que cueste, a Juan, que está obsesionado con ser torero profesional y quizá el único que pareciera poder tener futuro dentro del grupo. Película sobre una generación perdida, en donde los sueños se pulverizan en un entorno hostil y la única forma de tocar el cielo es sacrificándose por los sueños de otro. Aunque Los golfos comparte con la Nouvelle Vague el rodaje en exteriores, la libertad formal y los bajos presupuestos, su impulso principal se acerca más al neorrealismo italiano: la observación de la realidad social española y la representación de personajes marginados. En contraste, buena parte de la primera Nouvelle Vague francesa mostró un interés más explícito por dialogar con la historia del cine y explorar nuevas formas de narración. Otra sería la historia de los nuevos cines, si en lugar de fundarse con Antoine Doinel corriendo hasta llegar a la playa, lo hubiera hecho con el personaje de Paco corriendo hacia una alcantarilla, huyendo de una muchedumbre, dando zancadas en el medio de la calle para terminar muerto en las alcantarillas de Madrid, remarcando la desesperanza de un grupo de amigos que terminan alimentando, antes que un sueño verdaderamente alcanzable, una tragedia
Valle de Aburrá, Antioquia