Jirapo

Jirapo

Año:

2025

Duración:

20′ Min

País:

Colombia

Idioma:

Español

Directora:

María Rojas Arias

Productores:

Andrés Jurado – La Vulcanizadora

Elenco principal:

Anny Alexandra Musuke

Laura Alexandra Rojas

Guionista:

María Rojas Arias

Director de fotografía:

María Rojas Arias

Andrés Jurado

Montaje:

María Rojas Arias

Andrés Jurado

Sonido:

Andrés Silva Díaz

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Viernes 12 de septiembre | 6:30 p.m.Academia Municipal de Artes, AMAGirardota
Sábado 13 de septiembre | 5:00 p.m.La Capilla del Claustro Comfama Medellín

Directora:

María Rojas Arias

Cineasta, artista visual y productora. Tiene una maestría en Cine y Arte Multimedia del KASK Conservatorium University College Ghent ( Bélgica). Fue seleccionada como cineasta para Berlinale Talents Berlin. Su película Abrir monte (2021) recibió el premio Short Joy en el Festival Internacional de Cine Documental Ji.lhava y el premio al Mejor Cortometraje en el Festival Internacional de Cine de Valdivia y Kinoforum Brasil. Sus películas han sido incluidas en programas y exposiciones de cine comisariadas. Prepara su primer largometraje.

Esta película se proyecta con

 

Orinar oro,

p u r o a n d a r,

The Stag,

Campos belos

Sinopsis

Sinopsis

Laura descubre nidos de abejas sin aguijón en las tumbas de sus antepasados, lo que desencadena un viaje en el que cuestiona la muerte, la violencia y la dulzura de la vida.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

De grietas en tumbas del trópico brotan nidos de abejas nativas, testigos de la vida que se negó a desaparecer durante la colonización. Esos nidos, que también son bocas que respiran y ojos que reciben la luz, irrumpen en la ceguera de nuestra oscuridad: el olvido. El cortometraje, con dulzura y paciencia, como la miel en la cultura maya, nos cura los ojos. Es la palabra la que orienta las manos y la mirada para aprender a ver de nuevo, para percibir la luz inmaterial; la luz de los sueños que muestra el camino hacia los nidos en los árboles amazónicos. Por instantes, vida y muerte, luz y oscuridad se entrelazan; la imágen se convierte en un umbral donde un nuevo mundo emerge. Entre la tumba y el árbol amazónico: el universo. Allí, una abeja nativa, de esas “pequeñas, que no pican ni hacen mal y que no tienen aguijón”,  se posa tranquila sobre una mano que cuida sus movimientos. En la ternura de ese contacto, el pasado y el presente se unen para insistir en la vida, escapar de la negrura eterna y así, en sueños, como una herencia ancestral, seguir la luz.

PAULA DÍAZ

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