Dry Leaf

Dry Leaf

Año:

2015

Duración:

186 MIN

País:

Alemania

Georgia

Idioma:

Georgiano

Dirección:

Alexandre Koberidze

Producción:

New Matter Films

Mariam Shatberashvili

Luise Hauschild

Alexandre Koberidze

Guion:

Alexandre Koberidze

Fotografía:

Alexandre Koberidze

Montaje:

Alexandre Koberidze

Sonido:

Giorgi Koberidze

Música:

Giorgi Koberidze

Elenco:

Irina Chelidze

Giorgi Bochorishvili

David Koberidze

Vakhtang Fanchulidze

Otar Nijaradze

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Martes 8 de septiembre |
6:00 p.m.
Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 1 Medellín

Dirección:

Alexandre Koberidze

Alexandre Koberidze estudió microeconomía y producción cinematográfica antes de trasladarse a Berlín para cursar la carrera de dirección en la Academia Alemana de Cine y Televisión. Ha realizado varios cortometrajes y la película Let the Summer Never Come Again, que ganó premios internacionales, incluido el Gran Premio del FIDMarseille. Su largometraje, What do we see when we look at the sky?, se estrenó en la sección de la Competencia Berlinale de 2021, donde recibió el premio Fipresci. Dry Leaf es su tercer largometraje de ficción. En Cinemancia 2024, Koberidze recibió una retrospectiva y protagonizó la muestra Historia(s) del cine Georgia. 

Sinopsis

Sinopsis

Cuando la joven fotógrafa Lisa desaparece, su padre sale a buscarla. Recorre Georgia junto a Levani, su mejor amiga invisible, siguiendo los estadios que ella fotografiaba. En cada pueblo, los relatos cambian y la esperanza de encontrarla se va diluyendo.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Se nos ha adoctrinado a vivir bajo la presión del tiempo y en función de “la productividad”,  por lo que la idea de dedicar más de 180 minutos a estar sentado en silencio, observando y resistiendo la tentación de ver el celular, puede resultar aterradora para más de un espectador. Si a eso se le suma que esa película tenga como diferenciador el estar grabada con la cámara Sony Ericsson, con una resolución de 144p, no debe sorprender que la oportunidad de ver Dry Leaf en salas sea escasa, a pesar de ser el tipo de película que le da un sentido único a asistir a este espacio. La búsqueda de Irakli por su hija Lisa, que se ha marchado dejando un motivo dicho y pidiendo calma ante su ausencia, es una excusa bajo la cual Alexandre Koberidze se adentra en las carreteras y paisajes georgianos. Irakli transita entre pueblos y campos de fútbol acompañado por Levani, un amigo de Lisa que es invisible, y juntos siguen el rastro de alguien que, además de no querer ser encontrada, ha prometido volver. La misión es fútil, pero de ella surge una abundancia de imágenes de praderas, animales y encuentros solidarios entre extraños, con una cualidad singular, ya que solo esa cámara puede dar una cierta textura pixelada al cuadro y al ser acompañada por una suave música de cuerdas, configura una nueva forma de lo bucólico. Al disipar la promesa de misterio que plantea una premisa familiar, Koberidze quita de encima el peso de la narrativa sobre la imagen y nos permite crear un nuevo vínculo desde la libertad de la contemplación. Divagar no solo es inevitable, sino bienvenido, porque en el tránsito se va dando un vaciamiento de lo cotidiano para dar espacio a la reflexión desde el extrañamiento de lo familiar y el encuentro con algo desconocido. Es un acto de generosidad cinematográfica, que hace de la sala un espacio ideal para desentenderse del mundo exterior, en constante movimiento, y permitirse entrar en un flujo de imágenes que no buscan replicar la mirada humana, sino dar cuenta de una materialidad nos hace percibir y sentir de otra forma. Una invitación a sumergirse en algo que solo es posible por medio del cine.

JUAN RODRÍGUEZ

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