Buseok

Buseok

Año:

2024

Duración:

18′ Min

País:

Corea del Sur

Idioma:

Textos en coreano

Director:

Park Kyujae

Productores:

Park Kyujae

Guionista:

Park Kyujae

Director de fotografía:

Park Kyujae

Montaje:

Park Kyujae

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Miércoles 17 de septiembre | 7:00 p.m.Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 2Medellín
Viernes 19 de septiembre | 7:00 p.m.Teatro Caribe Itagüí

Director:

Park Kyujae

Cineasta surcoreano que trabaja principalmente con medios cinematográficos analógicos, explorando la percepción visual, la materialidad y la imaginería poética. Sus obras se han proyectado internacionalmente, incluyendo el Festival de Cine de Pésaro, ARKIPEL (Yakarta), Prismatic Ground (Nueva York) y EXiS (Seúl). Sus películas son distribuidas por Light Cone en París, Francia. También traduce películas para festivales y cinematecas, y organiza proyecciones y eventos.

Esta película se proyecta con

 

A.,

Niña chilapa,

Julián y el viento,

Unas bolitas de mercurio

Sinopsis

Sinopsis

Yendo y viniendo entre Geomeunyeo, el templo Buseok y la casa de su abuela, todos ubicados a lo largo de una línea recta en el mapa, un hombre busca recuerdos del pasado de su familia. Geomeunyeo es una roca ubicada en la zona recuperada de Buseok, Seosan, Corea del Sur. Originalmente era un arrecife que quedó expuesto sobre el nivel del mar, pero ahora se encuentra en la superficie, completamente expuesto. Se dice que el nombre Buseok, que significa roca flotante, deriva de Geomeunyeo.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Park Kyujae es uno de los cineastas experimentales más interesantes del panorama actual de Corea del Sur, Buseok 浮石 es otra constatación evidente. Pieza de menos de veinte minutos donde el cineasta se vale de la leyenda de una “roca flotante”, un templo budista y la casa de la infancia para crear una experiencia meditativa y sensorial. Es una película silente –por sus imágenes está el onirismo espacial de Maya Deren o de Gunvor Nelson–, y los fundidos y las sobreimpresiones de Kyujae aportan una rítmica secreta al conjunto. El cineasta aparece en el soporte cargando un trípode o filmando su propia sombra como una especie de rúbrica, las imágenes son brumosas pero no terminan de convertirse en polvo, la figuración se percibe como un retrato sutilmente sobreexpuesto, es un flujo de sentidos en caída libre, las luces parpadean, las formaciones rocosas proyectan estatuas divinas y los transeúntes parecen espíritus condenados a la errancia. Kyujae ha logrado combinar el rigor de la búsqueda de la imagen sin perder de vista el desborde de sentidos que esta puede contener. ¿Cuando filmamos una roca, estamos filmando verdaderamente una roca o el ojo de una deidad?

ANDRÉS MÚNERA

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