51′ Min
Brasil
Portugués
José Mojica Marins
José Mojica Marins y Eugênio Puppo
Wanda Kosmo, Silvia Gless, Felipe Von Rhein, José Mojica Marins
José Mojica Marins y
Francisco Lucchetti
Andre Sigwalt y Giuseppe Romero
Nilcemar Leyart
José Luiz Sasso,
Gustavo Vasconcelos y
Toco Cerqueira
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Sábado 10 de septiembre | 7:00 p.m. | Teatro Comfama Alfonso Moreno | Medellín |
José Mojica Marins (1963-2020). Figura ineludible del cine brasileño. Creó un álter ego que siempre se funde con él en sus películas. Zé do Caixão es un ícono, una leyenda. Marins revolucionó la idea del cine posible. Configuró un universo de terror y pensó el mundo y la violencia a través de sus monstruos. En 2000, recibió el premio a toda una carrera en Fantasporto, el festival de cine fantástico y de terror de Oporto (Portugal)

Dando un paseo por el campo, Marina y Juvenal se detienen a tomar unas fotos frente a la casa de una anciana. Molesta, la anciana se revela como una bruja y lanza una maldición sobre la joven pareja. Una película inédita de José Mojica Marins. A Praga se rodó en 1980 y se creía perdida, pero recientemente ha sido recuperada y digitalizada en 4K por Heco Produções.


La maldición a la que refiere el título de la película no está exclusivamente en su interior. También la realización y finalización de A praga pareció por mucho tiempo sometida a una vieja condena de una bruja sin rostro. Una primera versión de la película se perdió en un incendio. Mojica Marins la filmó otra vez. Nunca se pudo terminar del todo y los rollos se perdieron. El productor Eugenio Puppo encuentra luego las imágenes. Para hacer vivir a ese cuerpo despedazado que fue A praga se necesitó, entre otras cosas, una nueva pista de sonido. Todo ese proceso de alquimia cinematográfica levantó lo que hoy podemos ver. La rutina doméstica de una pareja de jóvenes amantes salta al vacío después de que una bruja le lanza una maldición a Juvenal, un fotógrafo ruidoso (me parece un gran gesto la combinación que da la película entre el merecer la ruina por ser un fotógrafo ocioso y el poner a circular la maldición como una especie de revancha generacional) y blasfemo que no cree en el poder de lo sobrenatural. Como se sabe, eso es lo peor que puede pasar en el universo escatológico de Mojica: no saber cómo administrar el terror a lo desconocido, a lo que apenas se deja ver en la negrura de la noche, atrae la desgracia. Semejante a la desvinculación que existe entre los cuerpos y sus voces, en la película todo está desdoblado, también como Juvenal tiene el riesgo de que todo el interior salga de su cuerpo. Comentada por el propio Marins en la piel de su personaje icónico Ze do Caixao (relato sobre relato), la película tiene todas las combinaciones posibles sobre la violencia, el canibalismo y el despedazamiento de cuerpos. Hay una boca viva que se traga todo. De manera paradójica, la película convierte a Juvenal en una serpiente para sostener una evidencia: del cuerpo solo son duraderos los huesos.
Valle de Aburrá, Antioquia