2024
12′ Min
Canadá, Bangladesh
Textos en inglés y bengalí
Albéric Aurtenèche
Albéric Aurtenèche
Khairul Alam Himu
Albéric Aurtenèche
Albéric Aurtenèche,
Hervé Baillargeon
Albéric Aurtenèche
Roger Tellier-Craig
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 14 de septiembre | 6:30 p.m. | Casa municipal de la cultura. Auditorio Ciro Mendía | Caldas |
| Jueves 18 de septiembre | 5:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 1 | Medellín |
Estudió artes visuales, arte multimedia y cine. Iniciado en una práctica experimental, sus primeras obras se presentaron en el Festival des cinémas différents de París. De 2004 a 2012, colaboró con un grupo de investigación que exploró la evolución de la experiencia cinematográfica a través de la aparición de pantallas portátiles e interactivas. Su interés por la ficción se desarrolló en paralelo a esta investigación. Sus cortometrajes exploran una amplia gama de géneros, pero el hilo conductor es el cuestionamiento por la realidad.
Esta película se proyecta con Do Caldeirao da Santa Cruz, Soñar una serpiente, Las entrañas saben lo que la razón no entiende, Un estudio sobre la empatía

Nemo es el nombre del famoso capitán de Veinte mil leguas de viaje submarino, nombrado por Julio Verne a partir de la palabra latina que significa “nadie”. En las costas de Chittagong, en Bangladesh, el carguero NEMO 1 está varado entre cientos de otros cargueros. Este es un viaje hacia esos gigantes de acero reciclados por hombres diminutos.


A más de un siglo de que se vieran las imágenes de los obreros y obreras saliendo de la fábrica de la familia Lumière en Lyon, Nemo 1 retoma los tres temas fundamentales que inauguran el cine: el trabajo, los y las obreras, y la mirada de la cámara. La obra se ubica en las playas de Bangladesh, donde cientos de personas, desde los 14 años, trabajan como “deshuesadores” de barcos. La cámara recorre las playas y la costa mientras se nos muestran los gigantes buques transoceánicos, las personas que los despedazan y vigilan el trabajo. Nemo 1 forma, lentamente, un mapa para reconocer los horrores de la producción industrial, la pregunta sobre la muerte de las fábricas, de los monstruos que hacen posible el flujo del capital global. Conocemos un cementerio de barcos, pero también un desierto y una mina. ¿Cómo puede la gente vivir en un desierto, en una mina, deshuesando monstruos metálicos? Entre el mapa que forma la obra, se alza la voz de una resistencia anónima, mientras enfrenta a la presencia de capataces, se marea entre la costa y observa de frente este territorio donde llegan los cadáveres de los buques que mueven el capitalismo. En latín, “Nemo” —nombre de un famoso barco de la obra de Julio Verne— significa “nadie” o “ninguno”. Tanto las embarcaciones, tratadas como minas, como los mineros que trabajan en estas, arrastran consigo la fuerza de ese nadie, de ninguno. Un poema da forma a los cuerpos virtuales, potentes, de esos nadie. Es la voz de la venganza, el canto de la resistencia y el odio. El humanismo eurocentrado insiste en negar la acción política (alegre) del odio o de la rabia, sobre todo porque el hombre blanco europeo no vive en un cementerio que es, a la vez, matadero y desierto. Pacientemente, el corto delimita nuevas fronteras, da voz a los cuerpos anónimos que arriesgan su vida en este trabajo, corazón infernal del sistema de producción global. Entre el disgusto de los capataces, entre la voz de un furioso poema, el corto prevé la aparición de un pueblo o de unas fuerzas que resisten al horror.
Valle de Aburrá, Antioquia