2025
13′ Min
Portugal
Textos en inglés
Nuno Pimentel
Nuno Pimentel
Diogo Salgado
Gonçalo Pina
Mariana Santana
Mariana Santana
Bernardo Bento
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 12 de septiembre | 7:00 p.m. | Terko Bar | Copacabana |
| Viernes 19 de septiembre | 7:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 1 | Medellín |
Director y distribuidor de cine, vive en Berlín. Estudió cine en la Escuela Superior Artística de Porto y guion en la Universidad Royal Holloway de Londres. En 2019 formó parte de la Academia de Industria del Festival de Locarno.

Portugal, 1872. El emperador Pedro II de Brasil viaja a Porto y se aloja en el Grand Hotel du Louvre, propiedad de Maria Henriqueta de Mello Lemos e Alvelos. Hoy, el intento de filmar este episodio se convierte en una invocación. Maria Henriqueta está aquí. Recuerdos, sonidos y sensaciones toman la pantalla.


Esta es una película de ruinas que aún respiran. La figura de Maria Henriqueta —propietaria del hotel Louvre donde el emperador Pedro II se hospedó en su visita a Porto en 1872— permanece como una ausencia palpable. Cientos de imágenes documentaron aquel evento; en ninguna aparece ella. Nuno Pimentel no elude el enigma de esa desaparición, sino que lo convierte en punto de partida para una relectura aguda del pasado. La película actúa como una ouija: invoca espectros en el espacio. Como si la ausencia pudiera ser iluminada sin necesidad de exhibición, la película se acoge a la bruma del celuloide para dar forma a un pensamiento fílmico sobre la memoria, sobre los asuntos joviales y lúcidos de la historia y sobre los espacios como materia activa. Es una película que concede protagonismo a la correspondencia entre el cónsul brasileño y Maria Henriqueta: se transcriben sus palabras en pantalla, se enciman, se arrastran sobre planos íntimos, que recorren rincones y pasillos vacíos del hotel en el que aún habitan esas voces. Lo que en otros relatos sería simple contexto epistolar, aquí se convierte en materia fílmica. El cortometraje habita un tono opaco, como la piel de Portugal, y evita trazar un retrato definido. La fascinación por esa figura borrada se transforma en una poética de la mirada oblicua. Ante la historia desplazada, el director responde con una sensibilidad enrarecida, entretejiendo documental y ficción sin declarar sus bordes. Maria Henriqueta esteve aqui no intenta restaurar un rostro en el archivo: le crea un gesto imaginario. La cámara no la revela, pero insiste en su sombra. Así, articula una poética de la reivindicación simbólica: la correspondencia como justicia poética, el paisaje arquitectónico como tumba convertida en testigo. El hotel no es simple decorado del pasado, sino una zona de escucha. Pimentel nos regala una declaración potente: la arquitectura es territorio de vivos y de muertos. La imagen analógica, vibrante e imprecisa, es materia sensible: un cuerpo en duelo.
Valle de Aburrá, Antioquia