2023
13′ Min
Argentina
Español
Matías Lima
Matías Lima
Salomé Guzmán
Luis Ferrer
Cristina Fernández
David Vaucelles
Juana Vaucelles
Matías Lima
Matías Lima
Matías Lima
Camila Díaz Costilla
Maider Fernández Iriarte
Arturo Maciel
Amelia Orden
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 12 de septiembre | 7:00 p.m. | Terko Bar | Copacabana |
| Viernes 19 de septiembre | 5:00 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 1 | Medellín |
Cineasta y músico argentino. Estudió Dirección de Cine en la Universidad del Cine y la Universidad Torcuato Di Tella. Desde 2016 ha trabajado en varios proyectos cinematográficos con Sinroncar Cine, productora de la que es cofundador.

Una carta navega hasta las orillas del Rio de la Plata. En tierra firme, los mensajes se traducen en tragedia. Un pequeño poblado de pescadores cuya vida se ve afectada por un asesinato. Los géneros del policial y documental se fusionan dando lugar a esta historia de amor e intriga.


El carácter extraordinario de La balandra, la película de Matías Lima que filma la rutina entregada al ánimo del clima de un pequeño pueblo, tiene que ver con dos asuntos capitales: el primero, la holgura del tiempo, el sin afán que domina la vida que vemos. Fábula, mito o leyenda, el mundo sin pánico de La balandra, donde el viento y el sol que sin embargo calienta se aglomeran, es amable y entusiasta. El segundo, con el propio material de la película y sus imágenes: especiales, artesanales y modestas. Un dominio del color especial. Una botella es entregada por las olas a la arena gruesa de una playa (río convertido en mar). La botella, como es translúcida, nos deja ver que adentro hay un papel. Es, claro, un mensaje. Un mensaje en una botella es el signo ineludible de la aventura. Carta, deseo secreto o llamado de auxilio: cuando el agua inmensa habla a través del papel el ánimo se multiplica y la intriga se ensancha. Así es esta película, donde lo sutil se hace fuerte. Interesada por la voz de los demás, de carácter falsamente estadístico (ir de puerta en puerta) y verdaderamente lúcido y admirable, La balandra, sobre un amor desenterrado, perfila su interés principal: un coro de rostros que dé con la naturaleza inalterable de una playa sometida a los juegos del clima. El propio Matías nos lo ha contado: “En una de las visitas [a La balandra, la playa], experimentamos lo espesa y repentina que puede llegar a ser [la niebla]: vimos embarcaciones que a pocos metros de la orilla se encontraban totalmente desorientadas. Fue en aquel momento cuando la historia que luego desarrollé en el cortometraje se me presentó de manera tangible. Había estado buscando locaciones costeras para llevar a cabo esta idea algo romántica y fantástica sobre una carta dentro de una botella perdida en el río, pero al encontrarme con esta situación, la historia tomó cierta densidad de la realidad misma. Y es en esta fusión que, creo, radica la importancia del film”. Tan llena de palabras –escuetas y felizmente primitivas– como de paisajes despiertos y dormidos, esta película, elogio a todo lo simple y lo cadencioso, es una predilección por lo que pasa solo de manera espontánea: el corazón de un cine alegre, de ilusiones grandes y mística difusa.
Valle de Aburrá, Antioquia