2025
15′ Min
Argentina
Español
Renzo Cozza
Cecilia Pisano
Lucía Dellacha
Flor Clericó
Renzo Cozza
Laura Huberman
Rafael Federman
Felipe Saade
Paula Grinszpan
Mariel Fernández
Laila Maltz
Renzo Cozza
Sofía Sarasola
Marina Iglesias
Alex Del Río
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 12 de septiembre | 7:00 p.m. | Cinemas Procinal Las Américas | Medellín |
| Domingo 14 de septiembre | 4:30 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 2 | Medellín |
Cineasta, docente de actuación, actor y escritor. Ha dirigido los cortometrajes Paseo, Las flores y el largometraje El hincha. Sobre Parado mirando, Cozza dice: “Escribí este corto con la sensación del colapso en medio de los días, coqueteando con la ciencia ficción y probando filmar niños corriendo. Lo hice con el deseo, aunque solo fuera por un rato, de huir de la a veces agobiante vida adulta”.

Rafael es poeta y vive con su mejor amigo, tiene un trabajo triste en una oficina gris y un noviazgo desgastado. La ciudad está colapsando por una ola de calor que hace descomponer a los adultos, pero también les da la oportunidad de volver a sentir.


El mundo demasiado estival de la película obliga a dos hombres a lavarse el pelo, el flequillo exactamente, al menos cada dos horas. Uno de esos hombres atraviesa un momento extraño: tiene los ojos atados no sé sabe muy bien a dónde, camina con una lentitud que excede la meditación, y, definitivamente, no se halla. Hay, en su cuerpo, algo que no cuadra del todo. El otro hombre, que reflexiona obsesivamente con los adverbios de modo (lo que recuerda al sueño que tiene María Villar en el carro de Agustina Muñoz en Viola, la película de Matías Piñeiro), no tiene la misma crisis: está tranquilo, hace la vida como puede. En su mundo, también estival, nada se mueve, al menos todavía, fuera de su órbita. El hombre uno, el que quizás intuye que algo muy raro está pasando, el que camina como electrizado, tiene un trabajo: tiene que ir a su oficina, cumplir ciertas obligaciones, etc. El pelo de todos los demás también está húmedo: ¿será agua o será sudor? ¿Cómo reconocer la diferencia? ¿Es, por otro lado, realmente paradisiaco, escrito con el sol, el mundo que nos presenta la película? La película de Renzo Cozza es como su protagonista: registra una normalidad apenas aparente y, de repente, la señal irrefutable de que hay al menos dos o tres piezas que no encajan. Es un estilo que señala, a través del cuerpo de alguien, que las cosas no funcionan. O no funcionan igual. O no funcionan con la soltura que deberían. Por suerte, el abominable afuera que se apodera de todos por igual puede tener un respiro: este hombre, el hombre uno, escribe poemas. Ahora mismo, escribirlos le cuesta mucho. El calor sigue aumentando. El mundo de Cozza, lleno de detalles con el sentido en suspenso, no es que sea a veces extraño y a veces no: su manera de ver a los personajes pasa por descubrir en ellos maneras de hacer las cosas reacias a las leyes de la física. Divertido y dislocado, el nuevo mundo de la película es poético en tanto, al otro lado de la trampilla y el calor, descubre un artefacto más lúcido y perfecto que la cáscara de las cosas.
Valle de Aburrá, Antioquia