2025
65′ Min
Brasil
Portugués
Lucas Parente
Rafael Todeschini
Ana Maria Bonjour
Pepe Bertarelli
Leo Pyrata
Ana Abbott
Alex Nanin
Lucas Parente
Dani Correia
Lucas Parente
Anne Santos
Lucas Parente
Juruna Mallon
Thiago Sobral
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Viernes 12 de septiembre | 6:30 p.m. | Cine MAMM | Medellín |
| Viernes 19 de septiembre | 8:30 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro. Sala 2 | Medellín |
Lucas Parente se dedica al cine y a la escritura. Entre sus películas se encuentran Satan Satie ou Memórias de um Amnésico, mediometraje realizado en colaboración con Juruna Mallon, seleccionado para la Semana dos Realizadores en Río de Janeiro y el Festival Visions du Réel; y Calypso, largometraje realizado en colaboración con Rodrigo Lima, seleccionado para el 51º Festival de Cine Brasileño de Brasilia, la Mostra de Tiradentes , FILMadrid y el Festival Internacional de Cine New Horizons. Actualmente está terminando otro largometraje propio: Fish Garden, sobre la vida cotidiana de los “peixeiros”, recolectores de fósiles de dinosaurios de Santana do Cariri, en el noreste de Brasil. Su interés está en hacer películas que combinen ficción y documental.

Película inspirada libremente en la vida y obra del pintor Antonio Parreiras (1860-1937), famoso por sus pinturas de bosques densos, lienzos históricos y desnudos femeninos. Su obra se sumerge persistentemente en la luz indómita de los trópicos. Nadie antes que él había llegado tan lejos en ese camino. Su observación de la luz y sus efectos en la percepción visual revela una modernidad impactante, radicalmente antieuropea: lejos de la iluminación difusa y las masas de sombras tradicionales, captura zonas de luz nítidas, casi violentas, una práctica que solo mucho más tarde igualó la fotografía del Cinema Novo. Este es un viaje por esos bosques tupidos, devoradores.


Tomando como modelo la obra pictórica del pintor finisecular del siglo XIX Antonio Parreiras, la película de Lucas Parente se sostiene sobre los huesos de la “América infeliz”, que camina sobre el osario de su propia estirpe. A través del uso de sus pinturas, bocetos, esculturas, archivos, así como de otra clase de archivos audiovisuales, e incluso registro cinematográfico reciente, se traza el camino crítico que pretende ver la pervivencia de la violencia colonial, de los mitos fundacionales que se han escrito y defendido para sostener la narrativa colonial. En esta película Parreiras vive en una especie de purgatorio producto de su propia obra de arte. Sumergido en sus paisajes, que causaron un gran escándalo durante su vida, camina por los senderos de bosques y riachuelos. Allí se mezclan sonidos metálicos, acuosos, digitales, con grandes obras de música inspiradas y alimentadas por la influencia europea, especialmente la barroca, como las composiciones de Heito Villa-Lobos. Villa-Lobos, al igual que Parreiras, se inspiró en los modelos artísticos de los europeos, pero busco reapropiárselos y asimilarlos para luego hacer un arte que ellos consideraban “autóctono”, liberador, inspirado por su tierra. Sin embargo, con el uso consciente de la música del compositor, así como con las pinturas del artista, se insiste en lo engañoso del discurso decolonial que ellos parecían defender, ya que detrás de su fachada patriótica parecía esconderse un exceso de exotismo que terminaba por crear una imagen idealizada y distorsionada de las comunidades indígenas y de la identidad brasileña. La belleza de la película, que se destaca por la combinación de texturas visuales hechas de óleos, dibujos, archivos fílmicos, pone en manifiesto la crítica política de la obra. No importa el tiempo representado en la imagen, parece difícil pensar que se puede salir del infierno de la violencia colonial. Parreiras habla con buitres, ser hipnótico con un carácter y encanto diabólico, y, a través de sus conversaciones, descubre que la belleza de la naturaleza existe como una ilusión en su mirada. El presente, alejado de la naturaleza, hecho de concreto y precariedad, se asemeja más al infierno, huele a azufre, como infiere el propio pintor. No obstante, aunque sus bosques estén creados con el placer del espíritu bucólico, son obras que intervienen en la realidad, que capitalizan sobre la materia simbólica. Adentrarse en el mundo delirante de un artista, influenciado por el mito del genio romántico europeo, es permitirse descender a un mundo de delirio. Lo fantástico colma los planos, que constantemente traen del más allá las voces de los muertos con quienes conversa Parreiras. Este no es un retrato de un artista. Por el contrario, esta película es un ensayo visual, movido por los mecanismos de la ficción, para sumerge en lo monstruoso de lo naturaleza, en la fragilidad de los relatos nacionales, y que señala la compleja relación con la contemporaneidad, que reniega de una identidad propia, pero que también está perdiendo de vista (entre incendios y gobiernos violentos) los cimientos de su identidad, que oscilan entre la riqueza cultural y el peso del pasado colonial.
Valle de Aburrá, Antioquia