Andariega

Andariega

Año:

2025

Duración:

96′ Min

País:

Colombia

Idioma:

Español

Director:

Raúl Soto Rodríguez

Productores:

Yira Plaza O’Byrne

Raúl Soto Rodríguez

Elenco principal:

María Yesenia Herrera

Gloria Fanny Benítez

Libardo Herrera

Marlen Herrera Benítez

Isabel Herrera Benítez

José David Sea Herrera

Guionista:

Raúl Soto Rodríguez

Isabel Otálvaro

Director de fotografía:

David Horacio Montoya Ceballos

Montaje:

Raúl Soto Rodríguez

Isabel Otálvaro

Sonido:

Sebastián Alarcón Vélez

Mauricio López

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Sábado 13 de septiembre | 3:00 p.m. Cine MAMM Medellín
Jueves 18 de septiembre | 7:00 p.m. Teatro Caribe Itagüí

Director:

Raúl Soto Rodríguez

Investigador, profesor y director de cine. Entre sus trabajos más destacados se encuentran La juventud no va a la guerra (2005), La casa de las flores y El café de la cordillera (2010), Tengo una bala en mi cuerpo (2014) y la serie Voces que suman (2013-2015), compuesta por 106 relatos documentales para Teleantioquia. Su filmografía también incluye Dignidad, respeto y amor (2017), Entre los ríos y el desierto (2018), Las raíces de la paz (2018) y El segundo entierro de Alejandrino (2020), que obtuvo el premio especial del jurado en el Festival Internacional de Cine de Guadalajara. Actualmente se desempeña como profesor en la Universidad de Antioquia y está investigando para su próxima película, Gente de montaña.

Sinopsis

Sinopsis

Chena es una madre soltera de 26 años; cada año se une a la diáspora de campesinos errantes que caminan cientos de kilómetros desde sus hogares para trabajar como jornaleros o recolectores de café en Colombia. A pesar del arduo trabajo, abraza este estilo de vida nómada. Su supervivencia depende de su capacidad para realizar tareas físicamente exigentes, su temple para enfrentarse a un mundo de hombres y la fortaleza de su propio cuerpo, que comienza a mostrar signos de debilitamiento debido al esfuerzo diario. Tras ocho años trabajando en los cultivos, no ha podido ahorrar dinero ni lograr independencia económica. Espera regresar a casa a finales de año, justo a tiempo para celebrar el cumpleaños de su hijo.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

La Chena vive bajo cuatro principios: ver, oír, callar y andar bien andado. Encarna en su hacer la sabiduría de la prudencia, en la que los sentidos usados con cautela llevan al juicio certero, sumado al hecho de que el caminar moldea el ritmo de su pensar. Dicha virtud le permite a la Chena cultivar el pensamiento para luego sembrar sus frutos en su diario. Viaja constantemente; lejos de su hogar carga en su memoria a su hijo, su hermana y sus padres. Aunque este cargar, que suena metafórico, adquiere concreción en su día a día por las exigencias del trabajo. Es una nómada que, aunque disfruta de la naturaleza, de la sensación de libertad producto de viajar, y del placer de la autonomía con la que sostiene su vida, se ajusta a los trabajos transitorios que le ofrecen sus viajes. Cultiva café, carga bultos, pesca. El trabajo en sí no la abruma, es la precariedad del pago y las exigencias económicas por las que tiene que responder en casa. La película nos permite indagar en este personaje lacónico, y no obstante muy gracioso, desde la cercanía de la mirada, que guarda siempre una distancia suficiente entre la intrusión y la intimidad. Gracias a su diario conocemos pensamientos que conviven en un doble plano (el escrito sobre papel y el de la imagen), el único espacio donde parece haber cabida para las opiniones profundas y honestas, a veces incluso dolorosas. El retrato biográfico de la Chena carga la ternura de la compasión, así como el respeto por la fortaleza. El cuerpo de esta mujer, que es todo el edificio que sostiene lo exigente de su trabajo, se deteriora por el esfuerzo excesivo. Esto lleva a preguntar, ¿cómo es posible poder detenerse ante la necesidad? El cuestionamiento se sostiene durante toda la película, en la que se insiste en un cambio, pero se hace evidente que hay cuerpos sometidos a condiciones de inequidad, sujetos a un sistema económico que agota a sus trabajadores, los ata la incertidumbre y la explotación, mientras otros se resisten desde el silencio, la soledad, con la ilusión de sostener la independencia frente a condiciones adversas que no garantizan la estabilidad económica. Aquí, aunque parece ser una película sólo de una persona, la Chena se convierte en metonimia de una realidad mayor, en la que muchas pueden encontrar refugio y acogimiento en un sentir compartido, que muchas veces es obligado sólo a ver, oír y callar.

DANIEL ZORRILLA ROMERO

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