2018
15 MIN
Chile
Español
José Luis Torres Leiva
Catalina Vergara
José Luis Torres Leiva
Cristián Soto
José Luis Torres Leiva
Claudio Vargas
Roberto Espinoza
Claudio Riveros
| Fecha/Hora | Teatro | Ciudad |
|---|---|---|
| Domingo 6 de septiembre | 3:00 p.m. | Cine MAMM | Medellín |
| Jueves 10 de septiembre | 5:30 p.m. | Centro Colombo Americano - Sede centro - Sala 2 | Medellín |
Es director, guionista y productor. Estudió en la Universidad de Artes, Ciencias y Comunicación (UNIACC) de Chile. Sus películas se han proyectado en diferentes festivales del mundo y han recibido premios importantes. Su primer largometraje, Ningún lugar en ninguna parte, se estrenó en el 2003 y, desde entonces, ha construido una importante filmografía que, con pocas alteraciones sobre intereses y sobre el corazón de los procesos heterodoxos, con cada nuevo título encontraba una renovada manera para practicar la más contundente precisión con los materiales del mundo (más paciencia y más atención) y, al mismo tiempo, más vértigo emocional a través de la extensión de un plano. Su filmografía, ya desde sus títulos, da cuenta de su persistente exploración de relatos íntimos y territorios diversos. En general, es una obra que se ha sabido mover entre distintos formatos, géneros y modos de producción, utilizando eso a favor de una búsqueda artística en cuyo centro gravitan las preguntas éticas sobre el otro o el lugar de los sentidos en la materialidad del cine. Además de cineasta, es profesor universitario. En Cinemancia se proyectarán 11 de sus películas.

Sobre cosas que me han pasado está basado en el libro del escritor Marcelo Matthey, en el que narra su propia vida. Sus constantes paseos por calles, casas y playas son volcados en anotaciones de lo que vio, sintió o pensó durante esos desplazamientos o momentos, pero rescatando casi solo los procesos, la línea de tiempo en que las cosas ocurren y pasan por la cabeza, el rastro de las asociaciones que se suceden, así como se suceden los pasos de alguien que camina en una calle. Impresiones inmediatas, momentos fugaces que normalmente se pierden en el tiempo y que quedan captados en imágenes y sonidos.


Recuerdo, recuerdo, recuerdo, he imaginado, he imaginado, he imaginado… Sobre cosas que me han pasado es un diario, un cuaderno de notas o una bitácora. En el libro de Marcelo Matthey, las palabras y en la película de José Luis Torres Leiva, las imágenes y los sonidos, dirigen la atención hacia momentos (o sensaciones) de epifanía cotidiana que fácilmente podrían olvidarse o pasar desapercibidos. Una palabra conduce a una imagen, una imagen conduce a un recuerdo, un recuerdo a una sensación… En el tránsito entre lenguajes siempre hay algo que no podemos traducir ni explicar, algo que se pierde, algo que falta, pero también algo que aparece gracias a la experiencia, a la imaginación, o a ambas al mismo tiempo. José Luis Torres Leiva encuentra una forma cinematográfica de relacionarse con el libro, de representar lo que sucede, desaparece y vuelve a aparecer en la memoria. A través de la voz en off, sus descripciones y el flujo de pensamientos del personaje, se presenta el mundo como algo por descubrir, un misterio seductor. Una flor, unas manos, unas uvas, una calle, unos ojos, un parque, una ola, el mar, el cielo. La película alterna planos detalle de objetos y partes del cuerpo con planos generales del personaje frente a la inmensidad del paisaje, provocando la ilusión de que todo vuelve a estar ahí, de que todo vuelve a suceder ante nuestros ojos, incluso como algo nuevo. En esta película, menos es más. Su sencillez formal construye un universo de belleza y atención donde hay tiempo para volver al cuerpo, para pensar en la respiración, en las manos, en el mar, incluso para imaginar que alguien nos acompaña y nos observa. El diseño sonoro construye una atmósfera serena, mientras el ritmo del montaje permite detenerse en lo observado y seguir el rastro de las asociaciones: el recuerdo se convierte en una forma de volver a mirar y experimentar, una idea conduce a otra, los pensamientos pasan por la mente y de tanto contemplar, comenzamos a imaginar. Lo cotidiano revela poco a poco lo asombroso de su existencia y aprendemos a tocar el mundo con la mirada.
Valle de Aburrá, Antioquia