Eureka

Eureka

Año:

2023

Duración:

143′ Min

País:

Argentina

Idioma:

Inglés, portugués

Director:

Lisandro Alonso

Productores:

Carine Leblanc

Denise Ping Lee

Rafael Ley

María José Córdova

Elenco principal:

Sadie Lapointe

Alaina Clifford

Viggo Mortensen

Chiara Mastroianni

Rafi Pitts

Guion:

Lisandro Alonso

Fabián Casas

Martin Caamaño

Dirección de fotografía:

Timo Salminen

Mauro Herce

Montaje:

Gonzalo Del Val

Sonido:

Florencia González

Rogani Gastón Victorica

Horarios

Fecha/HoraTeatroCiudad
Viernes 12 de septiembre | 5:00 p.m.Biblioteca Pública Municipal Juan Carlos Montoya Montoya Sabaneta
Sábado 13 de septiembre | 7:00 p.m.Teatro Baggenuff II Copacabana
Martes 16 de septiembre | 7:00 p.m.Teatro CaribeItagüí
Jueves 18 de septiembre 4:00 p.m. Cinemas Procinal Las Américas Medellín

Director:

Lisandro Alonso

Nació en Buenos Aires. Estudió en la Universidad del Cine. Trabajó como asistente de dirección y diseñador de sonido. Su primer largometraje es La Libertad. Tras crear su propia productora, 4L, Alonso filmó Los Muertos, que se estrenó en la Quincena de Realizadores. Dos años más tarde, completó su trilogía con Fantasma. En 2008, hizo Liverpool, que sigue a un joven marinero que busca a su madre en los pueblos perdidos de Tierra del Fuego. Cinco años más tarde, fue Jauja, ambientada en la Dinamarca y Argentina del siglo XIX y protagonizada por el actor danés Viggo Mortensen; ganó el premio FIPRESCI en la sección Un Certain Regard.

Sinopsis

Sinopsis

Un vaquero llega a un pueblo en busca de su hija; una policía nativa abrumada por su trabajo arresta a varios delincuentes en un paisaje nevado, mientras su sobrina, entrenadora de baloncesto, se reúne con su abuelo para un viaje decisivo que moldeará su futuro; un pájaro vuela a través del tiempo y el espacio y comienza a entrar en las mentes y los sueños de una tribu nativa en una selva amazónica. Las aves no hablan con los humanos, pero si pudiéramos entenderlas, sin duda tendrían algunas verdades que compartir con nosotros.

Proyección en colaboración con la Embajada de Francia en Colombia.

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Reflexión

Hay algo ciertamente lúgubre en Eureka: Lisandro Alonso ubica todas las partes de su relato en un limbo, denso y pasajero, que, antes que a cualquier otra cosa, se entrega a la sensación de destrucción inminente.  Ese tono proliferante de un desamparo general se compone del deseo por ver y remodelar las disoluciones entre la vida y la muerte. Las atmósferas son inquietantes, sin embargo, la sensación de atrocidad es callada. Lo que es generalmente trepidante en Eureka es meditativo, elusivo, dilatado. La precisión en la película tiene que ver con la creación de un espacio para que los personajes, plenamente asediados por las complejidades y desafíos de un lugar preciso (el oeste desértico que ya coquetea con ser ciudad, una reserva dejada a su propia suerte confusa y dormida, y la selva amazónica), ejerzan sus acciones y miren sus propios nudos de problemas como asuntos físicos (perseguir y huir son verbos fundamentales), como cosas a superar a través del cuerpo. La entrega de Alonso es fisionómica: reconoce en sus personajes/actores la intensidad de la fuerza inexorable que alberga cada cuerpo, frágil y tenaz. La película avanza porque los cuerpos hablan. De esa manera, Eureka es una película sobre el acto más feroz de los impulsos físicos para responder ante un reto trágico, asesinar, y sobre mirar. Mejor dicho, sobre cómo se mueve cada ojo en ciertas condiciones anímicas, atmosféricas, catastróficas. Alcanza y basta con una mirada, quizás eso resume el aliento procedimental del mismo Alonso. Alcanzar y bastar son dos palabras cruciales en este universo. En asuntos del cuerpo, Alonso prefiere el detenimiento y la articulación. No se trata de elaboradas tareas físicas: caminar, correr, huir del frío, cargar pesos insospechados de oro. Son cosas así donde los personajes hacen lo suyo. Es asombroso el estado de los cuerpos que nos presenta la película al jugar baloncesto o cargar un celular. Y el summum de esta caligrafía aparece al ver la nieve caer o al beber un liviano menjurje milenario. Cada uno de los personajes entrega una definición de lo que quiere decir ser furiosamente desinhibido en un mundo como el que habitan: laberíntico, clausurado, ajeno a todo. La mirada más hipnótica de la película es la de Sadie. Arrebatadora y febril, ella misma tiene algo de mártir en todas las restricciones que hace para moverse: juega baloncesto y enseña a otros a hacerlo, sin embargo, se mueve tan poco. Es a quien menos vemos atravesar espacios. Si tiene cosas que hacer, puede hacerlo sentada, mientras espera que se cumpla el destino que ha elegido para sí misma (este sí en constante movimiento de su propio nuevo cuerpo). Su habla tiene una fluidez secreta y una dicción de cordialidad imperturbable, nunca teutónica sino agradablemente aguda, que supera, y por mucho, el encanto y el embrujo. Eureka es una genial amalgama entre elegantes ocurrencias metafísicas y la especial vibración de varios estruendos corporales que presentan, con más misterio que detalle, el final de una vida. El material de esta película propaga una seria nunca clausurada de impulsos y destellos de terrores. La ficción en Alonso se propone, incluso ante la máxima de las transformaciones, ser imperceptible. Recibirla como se recibe el agua en el cuerpo. El objetivo se logra. Aun así, es claro que al ver la película algo muy difuso sobre el destino de los personajes nos susurra al oído que lo inevitable ha empezado ya. Eureka presenta este encadenamiento de cosas como lo esencialmente cinematográfico. Descubrirlo y sentirlo es apasionante. Prueba, en todo caso, que estamos frente a una gran película.

PABLO ROLDÁN

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